EN IMÁGENES

La emotiva reacción del Príncipe George con sus padres al ver el gol de Inglaterra a Italia

Al hijo del Príncipe Guillermo y Kate Middleton no le duró mucho la alegría.
martes, 13 de julio de 2021 · 05:00

Este domingo se celebró la final de la Euro 2020 entre Italia e Inglaterra, a la que acudieron el Príncipe Guillermo y Kate Middleton con su hijo mayor, el Príncipe George, de apenas 7 años, quien ya es todo un fanático del fútbol (y lo demostró con su presencia en Wembley).

En un evento muy especial, después de tanto tiempo sin poder ir a un estadio a disfrutar de un juego, y el Príncipe George se mostró muy feliz con sus padres, sin tapabocas, algo que está permitido y que hace mucho que no se veía. 

La televisión enfocó al Príncipe George festejando junto a sus padres en el momento del gol de Inglaterra, unas imágenes que recorrieron el mundo entero luego de dos minutos de empezado el partido. Luke Shaw marcaba el tanto que ponía en ventaja a Inglaterra.

Las cámaras, muy pendientes de la reacción del pequeño, filmaron el momento exacto en el que Príncipe George gritó el gol, con saltos de felicidad y abrazos con sus padres, quienes estaban emocionados por la exaltación del pequeño, que representó a todos los hinchas ingleses. 

Sin embargo, esta alegría no le duró mucho al hijo del  Príncipe Guillermo y Kate Middleton y tampoco a sus progenitores, que intentaban consolarlo tras los 124 minutos que tardó Italia en dar vuelta el partido en los tan temidos penales. 

El rostro del pequeño Príncipe George fue la representación de todo un país en el momento en el que el árbitro pitó el final del partido. Con Italia (1) venciendo 3-2 en penales a Inglaterra (1) y consagrándose campeón de la Euro 2020, quedaba un niño de 7 años desolado.

El Príncipe George, consolado por su madre, Kate Middleton, y su padre, el Príncipe Guillermo, no pudo contener su desilusión y provocó la ternura -y a la vez tristeza- de todos los internautas, quienes compartieron las imágenes del pequeño, lo que se hizo viral por pasar de la alegría a la tristeza en poco más de dos horas.