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La enfermedad que derrumba a la Reina Sofía, la envidia: "Quiero todo lo que él tiene"

La Emérita vive entre la frustración y otros sentimientos encontrados.
miércoles, 9 de junio de 2021 · 03:00

Nadie puede dudar sobre el inmensurable amor que la Reina Sofía siente hacia sus hermanos el Rey Constantino de Grecia y su hermana Irene de Grecia. Su hermandad siempre fue muy fuerte y unida desde la niñez hasta nuestros días. Han sufrido separaciones, sus caminos tomaron cursos distintos, pero si algo tienen seguro, es que pueden contar el uno con el otro siempre que lo necesiten.

De hecho la Princesa Irene la "Tía Pecu", -como la llaman algunos de sus familiares gracias a su peculiar personalidad- es una residente permanente en "Zarzuela", y su compañía brinda a la Reina Sofía la sensación de no sentirse tan sola dentro de esos infranqueables muros.

Desde siempre, la Reina Sofía y sus hermanos han sido como una piña, unidos a pesar de sus vidas tan diferentes.

En cuanto a su querido hermano Constantino, quién recientemente cumplió 81 años, la Emérita permanece muy atenta a su delicado estado de salud, es por ello que no ha dudado ni un segundo en trasladarse hacia Grecia junto con su hermana, para organizar un reencuentro con motivo de su nueva vuelta al sol.

Para medios como "Bekia", la vida que ha llevado la Reina Sofía en comparación con la de su hermano, ha debido en más de una ocasión ubicarla en cierta perspectiva: pareciera que desde que la madre del Rey Felipe se desposara con el Rey Juan Carlos, tanto su vida como la de su confraterno fueron en franca contraposición el uno con el otro.

Para la Reina Sofía, cada reencuentro con Constantino e Irene, es motivo de gran alegría.

La Reina Sofía vivió a plenitud sus primeras décadas como Reina Consorte de España, luego del fallecimiento del dictador Franco, pero Constantino vivía una realidad diferente: el reino griego fue desmantelado en 1973, lo que obligó a los miembros de la familia helénica abandonar el país asentándose en varios países como Reino Unido, España y Estados Unidos, hasta que en 2013 el país ya conformado como una República, permitió al clan monárquico regresar a suelo patrio. Tal vez sea el rey Constantino el único que haya decidido hacerlo.

Siempre la Familia griega desde cada una de sus ubicaciones geográficas permaneció unida pero la amargura del exilio hizo estragos. En la actualidad, la Reina Sofía puede enorgullecerse de ser una de las integrantes del clan de "Zarzuela" más populares, pero a lo interno sufre al tener una familia desarticulada. En cambio, su hermano vive feliz con su esposa y rodeado del amor de su familia cosa que hasta ahora la Reina Sofía no posee.

En las buenas, en las malas y en las peores, la Reina Sofía siempre ha podido contar con ellos.

No es que ella desee nada malo para su "pequeño" Constantino, pues le adora, pero qué difícil es anhelar lo que no se puede tener. Si bien mantiene una buena relación con sus tres hijos Elena Cristina y Felipe (sí, también con el Rey Felipe, aunque no como hace décadas), su matrimonio con Don Juan Carlos no ha sido menos que un profético desastre y las distancias no pueden ser mayores no sólo a nivel afectivo sino a nivel geográfico.

Además, reunir a todo su grupo familiar dentro de un mismo espacio es casi imposible, dados los roces y afrontas imperdonables que han surgido entre ellos, con la Reina Letizia como común denominador, entre otros temas. Esto ha resultado una situación tremendamente dolorosa para la Emérita, quién es una persona muy familiar y lleva arraigada la importancia de los valores familiares que aún se mantienen dentro de su familia de orígen.

La Reina Sofía nunca pudo lograr que su propia familia fuera unida, pero aún le quedan sus amados hermanos.

Para la Reina Sofía cada reencuentro es un motivo de celebración pero para sus adentros lo que le queda es simplemente observar el unido cuadro familiar de su hermano Constantino desde la distancia y con añoranza, mientras sueña con una situación similar para su propia familia, pero que sabe en el fondo que nunca ocurrirá. Son momentos agridulces pero que ella sabe contextualizar. Quizás no quiere reconocer el sentimiento pero algo de envidia sana cruza su mente, al mismo tiempo que traspasa las fronteras para reencontrarse con sus raíces.