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El peor desprecio para la Reina Sofía por parte del Rey Juan Carlos: "Tarotista, bruja sin religión"

La Emérita, criticada por una costumbre que habla de sus propias creencias.
sábado, 5 de junio de 2021 · 03:00

En otros tiempos memoriales, las Reinas y Consortes aprovechaban cada aparición pública para impresionar a sus súbditos entre elegancia, ostentación y ranciedad. Tiempos que, contemplando lo presente, parecen indicar que ya no volverán. Así lo relató Pilar Eyre en su blog "No es por maldad", cuando estableció sus comparaciones entre la Reina Victoria Eugenia, abuela de Don Juan Carlos y lo que hoy queda de los gustos de la dulce Reina Sofía.

La Reina Sofía dista muchísimo del estilo clásico de las antiguas monarcas.

Nadie más que Victoria Eugenia para enseñar a su nuera, Doña María de las Mercedes, todo lo que había que saber sobre el arte de llevar joyas: “María, es un desprecio no presentarte ante la gente lo más elegante posible, es una deferencia que te pongas tus mejores joyas para ellos, por humildes que sean. Brillantes para viajar, no, nunca. Si acaso perlas. Pero si tuvieras que llevar bisutería, Dios no lo quiera nunca, al menos no la mezcles con joyas buenas”. Tal parece que "María la Brava" olvidó transmitir lo aprendido a la Reina Sofía.

¿Qué pensaría hoy la antigua Monarca de cómo se llevan las cosas hoy en día? Ni la Primera, ni la Segunda Guerra Mundial o tres pandemias consecutivas, le habrían impedido derrochar en lujo y ostentación al mejor estilo victoriano. ¿Canas? ¿Prendas de marcas "Low Cost" mezcladas con piezas exclusivas de diseñador? ¿En qué joyero real podrían caber juntos, jades, esmeraldas, diamantes y perlas como "La Peregrina", junto a un anillo de 60 o 100 euros?

Nadie superaba en elegancia y buen estilo a la Reina Victoria Eugenia, abuela del Rey Juan Carlos, esposo de la Reina Sofía.

Pues en las arcas reales donde reposan las joyas de pasar, es un no definitivamente, pero en las prendas de uso diario, de salida rápida de la Reina Letizia y la Reina Sofía, el agua y el aceite sí que se mezclan. Pero de ambas Consortes, para Pilar Eyre, quien raya en la incredulidad, sería precisamente la Emérita.

Con tantas joyas que permanecen resguardadas en "Zarzuela", la Reina Sofía prefiere sus alhajas llenas de simbolismo.

Porque para la catalana, Letizia toca los límites de la austeridad hasta el punto de negarse a estrenar atuendos y rebajar al menos para la Princesa Leonor (quien a diferencia de la Infanta Sofía, sí lleva pendientes) el uso de alhajas, pero la Reina Sofia es un mundo aparte. En público deslumbra con sus elecciones sobrias y en ocasiones coloridas, pero en lo privado, usa y abusa de las prendas con motivos cabalísticos, religiosos y simbólicos que impactan a la vista.

Cada vez se asemeja más a una extravagante echadora de cartas con sus decenas de amuletos, piedras de Mauritania, huevos de Pascua, colgajos varios y pulseras artesanales con los nombres de sus nietos.

"La Peregrina", la mítica perla en forma de gota, símbolo de las Reinas que ahora debería pasar de las manos de la Reina Sofía a Letizia.

Pudo abrazar la fe católica, pero parece que la reminiscencia helénica de adorar a distintas deidades paganas, aún le queda a la Reina Sofia para los espantos de su esposo, el Rey Juan Carlos, quien entre los relatos de Eyre, se asegura que no solamente le resultaba bastante desagradable a nivel estético y visual tanta alhaja puesta, porque "detesta la cursilería y el artificio", sino que llegó a dudar de la convicción religiosa de la Reina Sofia hacia el catolicismo.

Las antiguas monarcas no podrían entender los gustos de ahora, para Letizia y la Reina Sofía.

Pero más allá del abuso carnavalesco, que no se malinterprete a la apacible Reina Sofía: no es que no le gusten las joyas verdaderas y la ostentación, pues bajo resguardo y siete llaves conserva la legendaria perla en forma de gota, "La Peregrina" que su suegra, María de las Mercedes, en una ocasión le entregó bajo mucha solemnidad: "Es el símbolo de las reinas españolas y ha de pasar de generación en generación”.

Pues parece que ese honor se queda con la última Monarca, sangre pura y de linaje real como lo es y sigue siendo la Reina Sofía, pues hasta donde se conoce, Letizia no ha tenido el mismo gusto de recibir la anhelada piedra con el mismo discurso protocolar por parte de su suegra. En el caso de calidad de préstamo o si ya la tiene en su poder, la Emérita la habría cedido a regañadientes.