INÉDITO

Máxima de Holanda: la verdadera cara de la indiferencia, el secretismo y las dobles agendas

Cuando se trata de la neerlandesa, no es oro todo lo que brilla.
viernes, 11 de junio de 2021 · 02:30

Su sonrisa, su personalidad espléndida y su capacidad para ganarse la voluntad de la Reina Letizia y hasta de su suegra, la Emérita Beatriz. la Reina Máxima de Holanda ha sabido utilizar las características que mejor le salen para embolsillarse a un país que no la vio nacer. ¿No es demasiado bueno para ser verdad?

Desde su llegada a Países Bajos, ni la nación ni su sociedad volvieron a ser las mismas. Ella dio una patada al tablero con la calidez natural de la bondad argentina en un país severo y distante. Todos la vieron llorar en su boda, el Rey Guillermo sonreía con más frecuencia de lo que pudo en toda su vida y ahora esta nación conoce los alfajores de maicena y los tangos. Ante semejante cuadro ¿Quién no podría amarla? ¿Podría ser acaso más perfecta?

Máxima de Holanda es todo derroche de carisma, sensibilidad y cercanía ante el público, pero ¿y a puertas cerradas?

La respuesta es no, y las razones que traemos no son precisamente las más halagadoras: es un hecho notorio que de todos los miembros de la familia real de la Casa Orange-Nassáu sea, precisamente, Máxima de Holanda quién despierte las mayores simpatías entre el pueblo neerlandes, a pesar de las controversiales situaciones en las que la Familia Real se ve envuelta desde el último año y que ha devenido en una crisis de popularidad sin precedentes que afectó su imagen de forma casi irreparable.

A esto podemos añadir la publicación de "Máxima. La construcción de una Reina”, de Paula Galloni y Rodoldo Vera Calderón, un controversial libro que expone la biografía no autorizada de la Reina Máxima de Holanda y muestra datos tan reveladores como perturbadores sobre el "Lado B" de una de las reinas más populares de toda Europa, según reportó "Infobae".

Algunos datos ensordecedores han salido a la luz: Máxima de Holanda tiene sus sombras ya no tan ocultas.

Ambiciosa, aspirante a una vida mejor, indolente y hermética a puertas adentro. Este libro presenta las facetas más desconocidas de Máxima de Holanda, tras una ardua investigación que superó la censura gubernamental en Países Bajos y las negativas de fuentes claves para desentrañar su pasado.

Según este material biográfico, muchos de sus datos oficiales no coinciden con las últimas pesquisas. Se desveló que Máxima de Holanda nunca perteneció a los círculos de la clase acomodada bonaerense como se difundió desde la Casa Orange, ni tampoco su situación en Estados Unidos fue la más soñada: era una joven proveniente de la clase trabajadora que se hacía rodear por gente pudiente para lograr conexiones y, en Nueva York, tuvo que dormir en varios sofás de amigos y conocidos durante sus primeros meses de estadía antes de alcanzar una gran oportunidad laboral.

¿Quién podría reir, usar tacones altos y llevar prendas de diseñador en las exequias de su propia hermana?

Pero de todas las historias, una de las más extrañas tuvo que ver con el fallecimiento de la hermana de la Soberana, Inés Zorreguieta, quien se quitó la vida en su residencia en la Ciudad de Buenos Aires. Al respecto, fue Galloni quien se atrevió a dar una versión nunca antes expuesta por medio ni libro alguno.

Claro que la afectó, pero en ese momento me sorprendió su capacidad para contenerse de una tragedia semejante. Me sorprendió muchísimo cómo estaba vestida, con tacos altísimo, radiante el pelo, hablaba con gente y sonreía. No la quiero juzgar por lo que vi, pero ella sabe que la comunicación con la moda habla por sí sola.

De Máxima de Holanda y su familia, el gobierno neerlandés sigue ocultando información.

Pero un plato fuerte es, sin duda, el secretismo y la censura que mantiene "Casa Real" alrededor de la imagen de Máxima de Holanda y de sus hijas Amalia, heredera al trono neerlandés, Alexia y Ariane. La Corona solo permite a la prensa la cobertura de dos eventos anuales y cualquier foto oficial de la familia debe ser aprobada previamente por la Institución. Es un secreto a voces, esto es censura de la buena, pero los holandeses no parecen muy alterados al respecto.

Pero, sin temor a equivocarnos, un aspecto de lo más sórdido en cuanto a la siempre popular Máxima de Holanda es que, a pesar de su carisma, sensibilidad que brota en ciertos actos protocolares y su aparente actitud que invita a acercarse a ella, nunca se le ha visto en muchos actos caritativos o siquiera preocuparse por la situación migratoria en el país, aún cuando ella conoció en sus propias carnes esa realidad. ¿Cómo afectarán estas reveladoras informaciones a su imagen, ya perjudicada a los ojos del pueblo holandés?