DESGRACIA

Junio, el mes que la Reina Isabel pidió que no llegara jamás y que no confrontará sola

Para la Soberana será la peor prueba de todas, desde que se convirtió en la viuda del Reino Unido.
martes, 1 de junio de 2021 · 18:01

Afortunadamente para la Reina Isabel, el tiempo poco a poco se encargará de sanar sus heridas, pero la llegada del mes de junio no será precisamente el mes más indicado para comenzar. De hecho, se espera que la Monarca afronte el más fuerte choque de realidad ante dos fechas que para ella significan mucho. Así lo recoge el portal británico "Royal Central".

La primera de ellas corresponde al 10 de junio, fecha de nacimiento de su esposo, el Príncipe Felipe de Edimburgo, quién habría cumplido un centenario de vida junto a la Reina Isabel. El Duque siempre había expresado que para este día no quería grandes celebraciones y en cierto modo su deseo se cumplió para el mayor lamento de la Soberana y su familia.

La Reina Isabel deberá enfrentar su situación personal en este mes tan doloroso para ella.

La segunda fecha es el 12 de junio, justo dos días después. Si bien la Reina Isabel solicitó al gobierno del Reino Unido cancelar todas las celebraciones de este año, por lo visto se mantiene firme la muy esperada celebración del  Día del Armisticio, conocido popularmente como "Trooping the Colour", desfile militar que además celebra el "segundo" cumpleaños de la Reina.

Durante 72 años de matrimonio, era su esposo un fiel acompañante durante esta cita que en particular la Gobernante disfrutaba mucho. También en esta festividad se hacían presentes otros miembros de la casa Windsor, pero Felipe de Edimburgo era una presencia infaltable, hasta ahora.

Junto al Príncipe Felipe, la Reina Isabel disfrutó todos y cada uno de las celebraciones del "Trroping The Colour".

Se esperaba, tal como sucedió durante el sepelio del Consorte, que la Reina Isabel asistiera al evento en solitario o al menos marcando distancia con el resto de sus consanguíneos, pero sorprendentemente, ha pedido a un familiar en particular que la acompañara para sostenerla durante la prosecución de este acto nacional, que revestido de júbilo y pompa anualmente congrega a miles de personas para unirse a la Familia Real y observar los desfiles y vuelos de aviones en honor a la Monarca y el país.

A pesar del dolor y la soledad que la atraviesa, ni siquiera su hijo favorito, el Príncipe Andrés figuró como la primera opción de la Reina Isabel para sorpresa de muchos. Tampoco realizó la petición a su hijo Carlos ni a su nieto el Príncipe Guillermo o tan siquiera a sus inseparables damas de compañía.

La Reina Isabel prescinde en esta oportunidad de la exclusiva compañía de su hijo favorito, el Príncipe Andrés.

En esta oportunidad la Reina Isabel concedió el honor a su primo, el Príncipe Eduardo, Duque de Kent, con quién sostiene una relación fraternal y cercana, además se trata de un miembro discreto de la familia y esto aporta mucha serenidad y tranquilidad a la devastada viuda. Como es de esperar, el Príncipe aceptó gustosamente a la petición y será él quien tome el lugar vacío del príncipe Felipe de Edimburgo.

Algunos medios como "Vanitatis" sostienen que la flexibilización de las medidas sanitarias contra el COVID 19, permitirán a la Reina Isabel aumentar significativamente la carga de compromisos reales con mayores apariciones públicas. Si bien su heredero el Príncipe Carlos y su nieto Guillermo han asumido parte de las tareas de la Soberana, este nuevo cambio obedecería a la necesidad de la Reina Isabel de mantenerse enfocada y distraída de la soledad y el dolor emocional que la aqueja desde que su amado esposo falleciera.

Se espera que otros miembros de la Familia Windsor arropen con su presencia a la Reina Isabel en esta celebración.

Lo mismo sucede con algunos actos que en principio se consideró suspender de forma parcial o definitiva, tal como habría sido el caso del Día del Armisticio, que ahora se celebrará. Lejos de aislarse y permanecer entre recuerdos, para la Reina Isabel la única forma de sobrellevar la pérdida es de la única manera en que entiende su propia situación: con trabajo y más trabajo.