INDIGNANTE

La "lástima", ese recurso que permitía al Rey Juan Carlos sacar pasta a sus amigos y sin intereses

Para el Emérito, el fin justifica los medios.
sábado, 8 de mayo de 2021 · 03:45

Para los efectos de quienes vivimos en España, los tejemanejes financieros del Rey Juan Carlos, que incluyen tarjetas opacas extendidas sin límite de crédito a sus nietos adorados, cuentas resguardadas en paraísos fiscales y las evasiones históricas al fisco nacional, son temas de curso corriente y causan indignación en la población, pero resulta interesante saber cómo aún en otras latitudes la opacidad mediática ha sido tal, que le permitió conseguir regalos ostentosos, donaciones generosas y sobre todo mucha condescendencia.

Pilar Eyre así lo relata en su blog de la revista "Lecturas", ante el interés de algunas productoras en documentar algunos hechos inéditos de la vida y obra del Rey Juan Carlos, que amenazan con consternarnos más, como si no fuera suficiente con lo que ya conocemos sobre las andanzas del Don.

El Rey Juan Carlos se permitió una vida de derroche, financiada en parte por sus generosos amigos.

Es justamente uno de estos ambiciosos proyectos que fue transmitido recientemente por una televisora catalana, en el que se logró entrevistar a Viktor Khrapunov, quien fuera exalcalde de una ciudad de Kazajistán y hoy se encuentre exiliado en Suiza.

En medio de sus declaraciones, aseguró que el Rey Juan Carlos "se desplazaba para cazar frecuentemente a su país, invitado por el presidente Nazarbáyev. En estas excursiones había mujeres y todo tipo de diversiones, luego cargaban en el jet privado cabras y osos preparados para ser exhibidos en su pabellón de caza en España y maletines de piel negra con dinero, cuatro o cinco millones de dólares”.

Sus amistades en el Medio Oriente edificaron la fortuna del Rey Juan Carlos.

Pero ¿qué razones tenía este Mandatario para excederse en su generosidad con el Rey Juan Carlos? Fue precisamente, palabras más palabras menos lo que Krapuvov preguntó al Presidente, quien lo sorprendió con una insólita respuesta: “Es un regalo, entiéndelo, es el Rey de un país occidental. Parece que lo tiene todo, ¡pero en realidad no tiene nada! ¡Es pobre y debo ayudarlo como puedo!”.

Para Eyre, la manipulación y el "victimismo", como ella lo refiere en su texto, son las mejores armas que el Emérito emplea para sacar partido y conseguir fuertes réditos económicos, hasta la misma autora cayó en este error: hace varias décadas atrás, lo denominó "El Monarca más pobre del mundo", pues no tendría herencia ni cómo pagar siquiera la dote de la Reina Sofía al reino griego cuando la pidió en matrimonio.

Pilar Eyre llegí a defender al Rey Juan Carlos apodándolo "el Monarca más pobre del mundo".

Con los años se arrepintió de aquello al descubrir que el Rey bonachón tiene una cuantiosa herencia de 1800 millones de euros que repartirá entre sus hijas, valga decir que la procedencia de estos "ahorrillos personales" es desconocida, pero adentrará a las Infantes en el exclusivo conteo de las mujeres más millonetas de España, una vez el Rey Juan Carlos deje este mundo.

Pero el libreto viene desde tiempos de juventud, la catalana refiere los sentimentales discursos del dictador Franco para referirse al Emérito y lograr que España abrazara la idea de un futuro Rey: “Don Juanito está desamparado y debemos protegerlo... Es muy importante para los monárquicos y, sin embargo, qué descuidado está. Hay que comprarle ropa”. ¿Será posible? ¡Para no creer!

Al final, sus grandes beneficiarias serán sus hijas, las Infantas Elena y Cristina.

Pero la guinda del pastel, nuevamente la atribuimos al presidente de la República exsoviética, quien según el entrevistado en el citado documental profesaba admiración por el Rey Juan Carlos y no precisamente por sus dotes de caza: “Juan Carlos tiene algo que le envidio, ¡es inviolable!, ¡puede hacer lo que quiera que no le va a pasar nada! No como yo, que tengo al Parlamento fiscalizando cada paso que doy”. ¡Menuda historia!

Pues el tiempo le habrá demostrado al Dignatario kasajo que la impunidad tardó en caer, pero la verdad trasciende y se logró desmontar el artificio: señalado, investigado, exiliado y en espera de una respuesta que no llegará pronto. El Rey Juan Carlos quedó desvinculado de la Corona y con un destino muy incierto. En "Zarzuela" quedaron sus piezas de cacería, sus escopetas, sus esquís empolvados en aquel pabellón de caza que tanto le enorgullecía. ¿Y los amigos? Algunos le quedan, los suficientes para ayudarle en caso de emergencia, pero la soledad es su más fiel compañera.