ESCABROSO

El horrible plan que protege a la Reina Isabel de posibles atentados: "Si falla, nos vamos con ella"

Es un riesgo para todos, pero todo sea por salvaguardar a la Monarca.
miércoles, 5 de mayo de 2021 · 15:36

En una nota de edición reciente, comentábamos a propósito de la Reina Isabel, que en la historia de su reinado, al menos de forma oficial, se contabilizan un total de nueve atentados, todos desmantelados exitosamente y, en el mas afortunado de los casos, han resultado fallidos por falta de experticia o error de cálculo.

Pero ¿qué podría pasar si la conspiración ocurriera dentro de los muros de Buckingham o Windsor de una forma más solapada?¿Qué medidas de extrema seguridad se ponen en práctica a diario para mantener bajo el mejor resguardo la integridad de la Monarca más longeva del mundo?

La Reina Isabel lleva a todos sus viajes grandes contenedores de comida del Palacio.

Uno de los secretos mejor guardados ha sido finalmente develado por Emily Andrews, corresponsal real, quien ha concedido algunas confidencias al programa británico de TV "Secrets of the Royals Kitchen" (Secretos de la cocina real), para compartir ante el mundo cómo es el funcionamiento del lugar de donde provienen todos los platos que la Reina Isabel, su familia y el extenso personal consumen a diario.

Un solo dato fue lo bastante perturbador y esclarecedor como para centrar sobre este el punto de atención de la entrevista y es el intrincado sistema "anti envenenamiento" que se mantiene como una regla ineludible desde hace décadas y aseguraría con éxito preservar la vida de la Reina Isabel.

Tanto la Reina Isabel como sus familiares cuentan con este "método" eficaz contra posibles planes que atenten contra su salud.

Sin embargo, esto tendría un alto costo: la vida de sus encargados de cocina a cambio de la suya. Así, tan perturbador y extraño como se lee, lo recogió el medio "Filo News".

"Luego de que todo esté emplatado y listo para servir, uno de los cocineros elige un plato al azar que irá destinado a la Reina y lo prueba". Evidentemente, si hubiera algún elemento inusual en el plato, será detectado antes de que siquiera la propia Reina Isabel tenga conocimiento.

Servir a la Reina Isabel es un honor para sus cocineros, pero un trabajo muy arriesgado.

Por supuesto, no solo se intenta con este método tan "ortodoxo" evitar cualquier forma de intoxicación que pueda afectar únicamente a la Reina Isabel, sino cualquier evento inesperado en perjuicio de visitas presentes durante algunos de los banquetes anuales que puedan celebrarse en Palacio con la Soberana como anfitriona.

Eso, si realmente los hubiera. Con las máximas limitaciones de las medidas sanitarias, este escenario se reduce casi hasta anularse por completo, pero en años prepandémicos, el peligroso mecanismo de control de alimentos se practicaba con especial reserva a diario y en especial con invitados especiales, como Jefes de Estado y de Gobierno o pares de otras casas reales. En dos platos, el resultado de un error mínimo sería una catástrofe: "Si fallece ella, lo mismo pasaría con todos".