TRAGEDIA

Los hechos más devastadores en la vida de la Reina Letizia que la sacudieron hasta las lágrimas

El daño para la Monarca ha sido irreparable, irreversible.
jueves, 20 de mayo de 2021 · 02:30

Quien conoció a Letizia Ortíz, sin corona, sin título, sin el peso que hoy conlleva sobre sus hombros, defiende una postura insustituible: su esencia, aquella que la Reina Letizia no dejó ver, su costado más humano y sensible quedó marcado por hechos dolorosos que alteraron su vida de forma irreversible y la persiguen cada año, con cada recordatorio en el calendario

Las reinas nacidas para gobernar, aquellas que fueron forjadas en medio de los conflictos mundiales, de los exilios forzados y esos giros inesperados del destino como la Reina Sofía y la Reina Isabel, aprendieron a reprimir sus sentimientos como parte primaria de su formación para preservarse. La Reina Letizia no viene de esa estirpe, se hizo en el periodismo y las tragedias humanas se ven de cerca, las tragedias personales se lloran.

La Reina Letizia tiene mucho que aprender de la Reina Sofía.

Es cierto que la Soberana ha visto a la Parca reclamar algunas vidas: en algunos casos vinculadas a su propia historia, en otras, la empatía se ha apoderado de ella para sentir el mismo dolor de otros, pero el resultado es el mismo: la Soberana ha sentido de cerca un proceso natural que en oportunidades consideramos injusto, pero es que la vida en sí misma está teñida de injusticias. ¿Quién dijo que podía ser diferente cuando la vida se acaba?

El primero de varios decesos que la Reina Letizia sufrió en carne viva fue en 2015 tras el fallecimiento de su abuelo materno, Francisco Rocasolano. Según relata el portal "Moncloa", fue internado de emergencia un día domingo y a los dos días se comunicaba su partida a los 98 años. 

De carácter amigable y bonachón, el abuelo de la Reina Letizia solía ser muy amable con la prensa y un hombre de buen corazón y férreo a sus convicciones. En las altas esferas de la sociedad española, lo convirtieron en un punto de ataque contra la Soberana, a quien no le perdonaban que tuviera como oficio el ser taxista. 

Pero esta no fue la única perdida que la Reina Letizia vivió entre su familia: en  2007, siendo aún Princesa de Asturias, la Reina Letizia recibió la cruel de las noticias: su hermana menor, Érika Ortíz se quitó la vida. En ese entonces, la asturiana se encontraba en su sexto mes de gestación de su segunda hija, Sofía y se llegó a conocer que su hermana fue víctima de un grave estado depresivo. Dejó huérfana a su hija de 6 años, Carla Vigo.

Érika Ortíz con su hija Carla Vigo, en una publicación de Instagram de la sobrina de la Reina Letizia.

Tres años antes, la Reina Letizia experimentaba su primera experiencia con dolorosos acontecimientos públicos. Los atentados del 11 de marzo de 2004 sacudieron al país y la Familia Real se abocó a estrechar cercanías con los familiares de las víctimas, pero en ese acercamiento, los testimonios de los sobrevivientes y familiares de los caídos, afectó a la Reina Letizia hasta las lágrimas. Fue su primer funeral como parte de la Institución Monárquica que debió afrontar, aunque no el único.

El recordado y fatal terremoto que removió a la localidad de Lorca en Murcia, fue un momento devastador para muchas familias. Se contabilizaron 9 fallecimientos y más de 300 heridos en situación. Para la Reina Letizia y el Rey Felipe, fue un trago muy amargo, por ello no dudaron en trasladarse a este punto de la geografía nacional para acercarse a las familias afectadas y brindarles apoyo y solidaridad.

De fuertes circunstancias arrolladoras, imposible olvidar en 2013 el accidente ferroviario en la localidad de Angrois, en Santiago de Compostela que cobró la vida de 79 personas, fue uno de los momentos más fuertes que la Reina Letizia y el Rey Felipe, (en aquel momento Príncipes de Asturias) pudieron evidenciar junto a la Infanta Elena que se unió a ellos. Nuevamente, la situación arropó a la Monarca y le fue imposible contener las lágrimas.

La Familia Real se ha vestido de luto en más de una ocasión.

Un momento que sacudió a toda la Familia Real, ocurrió en Palma de Mallorca, lugar que tiene una conexión especial para el clan desde hace varias décadas. Allí se encuentra el Palacio de Marivent, su residencia estival dónde en mejores tiempos toda la familia se reunía para pasar las vacaciones de verano. 

En 2009, el grupo terrorista ETA perpetró un ataque en Calviá, dónde perecieron dos agentes de las Guardia Civil en cumplimiento de su deber. Todo el clan monárquico fue se trasladó hasta la ciudad para ofrecer sus condolencias a sus familiares y asistir a una misa en honor a los héroes en la Catedral de Palma de Mallorca.