REMORDIMIENTO

El último intento del Rey Juan Carlos por lavar su conciencia con su padre Don Juan al fallecer

El padre del Emérito nunca perdonaría a su hijo, pero aquella acción lo reivindicó.
sábado, 3 de abril de 2021 · 12:57

Al Rey Juan Carlos lo persiguen los malos recuerdos y a veces nos preguntamos cómo le hace para convivir con su propia memoria. Desde su juventud recayó sobre sí el estigma de haber ejecutado accidentalmente a su hermanito, el Infante Alfonso, situación de la cual su madre, Doña María de las Mercedes nunca se recuperó y marcó desde ese fatídico día la distancia de su padre Don Juan de Borbón y él. La entronización de "Juanito" no fue el motivo primero, como muchos han pensado.

Hablando del Conde de Barcelona, padre del Rey Juan Carlos, lo rescatamos de los archivos de la historia debido a que este pasado 1 de abril se cumplen 28 años desde su fallecimiento a los 79 años. Sus últimos 6 meses los pasó en Pamplona y hasta allá el Emérito se dirigía, según lo recogido por el diario "El Mundo", al menos dos veces por semana para estar a su lado, hasta su último respiro.

Don Juan de Borbón y el Rey Juan Carlos en su niñez.

Pese a sus intentos en aquellos años por ganarse sus afectos y reivindicar la decisión histórica del dictador Franco que fragmentó la relación entre ambos, el Rey Juan Carlos adoraba a su padre, pero Don Juan nunca pudo aceptar que pese a sus esfuerzos por revivir a la Monarquía, su espera paciente en el exilio y su propio derecho al trono por derecho de nacimiento, fuera su hijo el elegido en 1969.

¿Qué podía hacer aquel joven Rey Juan Carlos antes semejante encrucijada? Debió aceptar sin dilaciones, a riesgo de que su negativa pudiera motivar a Franco a pensar en otro candidato a sucesión. Don Juan, ofendido y humillado se negó a pasarle sus derechos sucesorios al vástago, lo que dio forma a una situación sin precedentes: el Emérito fue proclamado el 22 de noviembre de 1975, sin legitimación dinástica hasta dos años cuando "por España", cedió y se cuadró firme ante su hijo.

Recuperar algo de la relación padre e hijo le costó muchos años al Rey Juan Carlos.

Pero si algo la vida le reconoce al Rey Juan Carlos, es que intentó desde su alcance y envestidura, reivindicar a su padre por la afronta de vida y la amargura que atravesó el Príncipe que nunca gobernó. Le colmó de todas las atenciones que pudo tanto a él como a su madre, Doña María.

Sus padres fueron siempre los invitados de honor en todos los eventos familiares, aunque en los oficiales el Conde de Barcelona se mantenía aparte, incómodo por su lugar jerárquico con respecto al clan familiar del Rey Juan Carlos. Pero en todo caso, eventos como las bodas de oro de Don Juan y Doña María fueron celebrados en el Palacio del Pardo por todo lo alto.

Don Juan de Borbón pasó a la historia como el único "Rey" póstumo.

Además, en un intento de devolverle algunos de los reconocimientos que en su juicio su padre merecía, el Monarca le concedió no sólo el Condado que mantuvo hasta su deceso, sino que le nombró Almirante Honorífico de la Armada con un importante ascenso a Capitán General.

Incluso, luego de su fallecimiento, siendo Conde, el Rey Juan Carlos ordenó fuera enterrado junto a Doña María en el panteón de los Reyes de El Escorial bajo una placa en su lápida que señala "Joannes III", por lo que sería simbólicamente el reconocimiento a su nombre como Rey, aunque fuera después de la vida.

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