INSOSPECHADO

El peor de los hijos de la Reina Isabel regresa: ni respetó el adiós a Felipe de Edimburgo

Los hilos se mueven en "Buckingham" para que el hijo de la Soberana vuelva de las sombras.
domingo, 18 de abril de 2021 · 10:52

Hay que estar preparados ante posibles escenarios que sin duda darán de qué hablar entre la Familia Real británica, y las exequias del esposo de la Reina Isabel, Felipe de Edimburgo, podrían resultar una clara antesala, pero para ello, hay que jugar bien las cartas. Si todo apunta a lo que pensamos, sin duda alguna estaríamos ante un refrán acertado: "El diablo sí que trabaja, pero 'Buckingham' trabaja más fuerte".

Con este último y lamentable acontecimiento que sacudió a la Reina Isabel y a su familia, la Corona no confrontará entre sus propósitos, son días de recogimiento, de resignación pero también de reconciliación para bien y para mal. No estamos hablando de las distancias cercanas entre los príncipes Guillermo y Harry, solo por la ocasión, sino de un tema mucho peor.

Las exequias del esposo de la Reina Isabel podrían marcar un no tan esperado regreso.

¿Qué hilos se están moviendo detrás de la reaparición pública del Príncipe Andrés? Este personaje oscuro para los efectos de la imagen institucional que representa la Reina Isabel resurge luego de un año y medio de condena perenne por parte de una indignada Gran Bretaña, situación que le forzó a abandonar sus deberes institucionales y retirarse de la vida pública.

En 2020, la Reina Isabel le dio la espalda al Príncipe Andrés, pero nunca como madre, como la "Lilibeth" que sólo su entorno familiar conoce. El tercero de sus hijos es su ojito derecho y eso nunca se disimuló siquiera, todavía con un escándalo inconcluso a cuestas, de tan severa magnitud, ella le arropa y a puertas cerradas permanece a su lado. ¿Quién puede contra el amor de una madre?

La Reina Isabel puede no apoyar a Andrés, pero como madre, sigue siendo cercana a él.

Recordemos que la luz de los ojos de la Monarca se encuentra señalado por la justicia estadounidense tras confirmarse sus nexos de amistad con el fallecido agresor de menores, Jeffrey Eipstein, e incluso fue acusado formalmente por Virginia Giuffre de sufrir abusos por Andrés cuando apenas tenía 17 años. Hasta ahora, según "Daily Mail", el de York sigue sin cooperar con el FBI para esclarecer su situación, pero algunas investigaciones señalan que ha mentido al país y sí hay vínculos que lo acusan.

Así que después de un tiempo prudente, lo vimos al Duque de York en su primera declaración ante los medios sobre la partida de su padre, y sí que lo supo aprovechar ofreciendo detalles sobre el estado de la Reina Isabel, la consternación familiar y con efusivas palabras para honrar la memoria de su padre, pero el pueblo británico no la dejó pasar: centenares de quejas llegaron hasta las puertas de la televisora "BBC" por atreverse a darle voz al hijo problemático del Duque.

Se intuye que el nuevo escudero de la Reina Isabel no sería Carlos, su heredero sino Andrés.

Primer paso fallido pero el camino sigue. Lo siguiente que no se perdió de vista ocurrió durante la liturgia que tuvo lugar en la Capilla de San Jorge, cuando las primeras imágenes que salieron al mundo, fueron las de una Reina Isabel separada del resto de sus familiares mientras escuchaban la misa conmemorativa, pero una apertura de imagen permitió ver quien era el familiar más cercano, sentado apenas a dos puestos de distancia, sí, en efecto: era el Príncipe Andrés.

Por cuestiones "estrictamente protocolares", no se ubicó al heredero al trono cerca de la Reina Isabel, para confirmar ante el mundo su posición como el nuevo consejero privado de la Soberana, no se ubicó a la segunda hija, Ana, la favorita indiscutible del desaparecido Duque, quien de todos los vástagos, fue ella la más cercana. Quién ocupó el sitial de honor fue el hijo descarrilado y eso tiene su clara lectura. Que nada nos sorprenda. Es posible que bajo la premisa de compasión por la Soberana, la estrategia para hacerlo regresar a la vida pública sería el perdón nacional. El último acto de lealtad de un país ante su amada Reina.