INÉDITO

Los desencuentros entre la Reina Isabel y Felipe de Edimburgo de los que nadie hablaba

Para la Monarca y el Principe, no todo era como en los cuentos de hadas.
sábado, 17 de abril de 2021 · 10:40

Las parejas perfectas no existen y cantidad de años ni siempre significa calidad en cuanto al nivel de la relación, por muy estable que parezca. Incluso la Reina Isabel y Felipe de Edimburgo, quienes siempre constituyeron la imagen de la perseverancia y el buen fundamento de la unión marital, el hecho de permanecer juntos durante 70 años no significó que nunca tuvieran sus disgustos y desavenencias.

De hecho, todos los años que la pareja permaneció unida en sagrado matrimonio, estuvieron salpicados por algunas internas familiares, rumores de infidelidad no confirmados y escándalos mayúsculos a nivel comunicacional pero en su vínculo personal, supieron convivir en armonía con algunas quejas para añadir. En este sentido, Felipe de Edimburgo tenía solo un simple motivo de disgusto que la Reina Isabel nunca pudo evitar.

El Duque de Edimburgo amaba a la Reina Isabel pero tenía sus quejas también.

El medio argentino "La Nación" se hizo eco de las declaraciones emitidas por el biógrafo real y amigo de la familia, Gyles Brandeth, para el rotativo británico "The Mirror". En este intercambio, el escritor señaló algunos detalle en la convivencia entre la Monarca y el Consorte que en particular, a él le enojaban sobre ella.

Era compresible la situación, pero le sacaba de quicio: si algo realmente le fastidiaba a Felipe de Edimburgo era la cantidad de tiempo que su esposa pasaba al teléfono. El mismo Brandeth relató en primera persona como el Duque movía la cabeza en señal de desaprobación y exclamaba "Ella nunca para!", en referencia a la exorbitante cantidad de llamadas que recibía (o recibe) a diario.

Felipe de Edimburgo no podía creer cuanto tiempo podía estar Isabel frente al teléfono.

Otro tema que lograba sacar de quicio a Felipe de Edimburgo, era el desenfreno de los reporteros en las apariciones públicas para fotografiar a Su Majestad. Contrario a los celos que llegó a tener su hijo Carlos cuando estuvo casado con Lady Di, el patriarca de la familia estaba muy alejado de ese sentimiento. Cuando se trataba de Isabel, el Príncipe se tomaba muy en serio "salvaguardar su persona y su dignidad" y en más de una ocasión, pidió a los fotógrafos que la dejaran en paz.

Pero hubo un tiempo en que un tema en particular fastidiaba a Felipe de Edimburgo y esta vez no tenía que ver con su esposa, sino consigo mismo. El proceso del envejecimiento llegó a molestarle bastante según el entrevistado: “Hace 20 años me dijo que no tenía ningún deseo de vivir hasta los 100 años. ‘No puedo imaginar nada peor’ ", dijo entonces, pero a medida que se acercaba su centenario, cambió de tono, reconociendo que sería "un pequeño hito".

Felipe de Edimburgo hacía todo lo posible por proteger y hacer reír a su amada "Lilibeth".

Pero en cuanto a Felipe de Edimburgo y sus inusuales causas para el mal humor, también hubo tiempo para la complicidad con su amada Isabel, cuando no era la Reina del Reino Unido, sino simplemente "Lilibeth". Brandeth logró presenciar este tipo de momentos amorosos y divertidos entre ellos que resultaron una delicia en cuestión de buenas (e inéditas) historias para contar.

El príncipe Felipe protegió a la Reina y la hizo reír. Una vez, yo estaba en el coche detrás del de ellos y vi al príncipe Felipe contarle una historia. La hizo reír durante 20 minutos. Fue una alegría para la vista.

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