DEVASTADOR

El último "espectáculo" del Rey Juan Carlos que representó la peor caída de la Reina Sofía

La Emérita siempre lo supo: aquello fue el principio del fin para todo.
sábado, 17 de abril de 2021 · 05:30

Si existe algo peor en temas maritales que corroborar una traición, resulta un estrago para el alma y la imagen pública enterarse por los medios que el cónyuge, no solo tuvo un accidente que requería una intervención de emergencia, sino que el siniestro tuvo lugar mientras se encontraba en África, cazando elefantes, de "luna de miel" con la alemana Corinna Larsen y todo el Gobierno lo sabía menos ella. Así vivió el famoso episodio del Emérito y "el elefante de Botsuana", la Reina Sofía.

Lo más grave, luego de la consternación no fue en su momento la humillación pública, cortesía de su accidentado marido, sino la lavada de cara que "Zarzuela" le dio a todo el asunto frente a una indignada opinión pública. La Reina Sofía, estoica y leal a su papel hasta el final, tuvo que acudir al centro hospitalario dónde se encontraba Don Juan Carlos, mientras "Casa Real" explicaba que el matrimonio se juntó para almorzar por unas tres horas y que la Consorte se encontraba "muy preocupada" por su salud.

El episodio de Botsuana, fue el principio del fin del reinado de Don Juan Carlos, tal como previno la Reina Sofía.

Unos 9 años después de aquel deshonroso tema, a través de "Vanitatis" se conoció la verdad tras bambalinas. En realidad, la Reina Sofía no quería ni siquiera percibir en kilómetros a Don Juan Carlos, así que nunca se vieron. En todo caso, todo lo que debió saber sobre la salud de su esposo, fue a partir del parte médico que lo atendió en ese momento.

Para la Reina Sofía, aquel espectáculo vergonzoso protagonizado por "Juanito" tendría sus claras consecuencias. No solo a nivel conyugal, es de conocimiento casi histórico que la Emérita y el Don estaban muy distanciados. ¿Divorcio? ¡Ni hablar! Por lo menos para la Reina Sofía esa opción nunca estuvo sobre la mesa, nunca por razones del corazón, sino a modo castigo. No es lo mismo ser Sofía de Grecia que la Reina Emérita de España, con todo y cornamenta.

Los años de "amistad" entre Larsen y el Emérito fueron un infierno para la Reina Sofía.

Pero según el medio consultado, la Reina Sofía pudo ver más allá. Supo de forma inmediata que este hecho sería la ultima gota en los límites de la tolerancia nacional y presentía que este sería el principio del fin del reinado de Juan Carlos I como Monarca. Su peor temor se confirmó y por supuesto, terminó salpicada hasta el sol de hoy.

Las burlas por parte de algunos detractores por su condición de Consorte engañada, hasta las últimas acusaciones que intentaron vincularla con las famosas tarjetas opacas sin resultados fueron el plato fuerte. La Reina Sofía ha enfrentado una vorágine mediática, protagonizada por mediáticos "Juancarlistas", quienes desplegaron en los últimos años y  con énfasis en el 2020, una campaña sin control sobre todo tipo de acusaciones, unas más absurdas que otras.

Pese a la humillación, la Reina Sofía siempre permaneció apegada a su papel institucional. (Cortesía: Bekia.es)

Desde carencias afectivas de sus hijas por sus faltas como madre, las peleas con su nuera Letizia por intentar entrometerse en la crianza de sus nietos Leonor y Sofía, aquella acusación dolorosa que afirmaba su "desprecio" por los españoles, mala actitud con su personal y hasta creencias en duendes, ovnis y brujería, la Reina Sofía soportó cuanta historia quisieron publicar sobre ella, a sabiendas que jamás pedirá ante los medios un merecido derecho a réplica.

Este 2021 regresa la Reina Sofía. Tras un 2020 truncado por los riesgos de la crisis sanitaria que paralizó su agenda casi por completo, el haber recibido las dos dosis de la vacuna Pfizer le permite reactivarse y volver a trabajar de forma activa. Pese a todas las controversias, aún mantiene el buen cariño del país. Su trabajo durante cuatro décadas fue impecable y sigue fiel a la Corona. Es la ficha ganadora por parte del Rey Felipe con la que aspira a rescatar la confianza de la ciudadanía con la Institución. Poco a poco, la griega gana más espacios. Su sentido del deber es infranqueable.