SOSPECHOSO

Las contradicciones de Meghan Markle quedan en evidencia después de la entrevista con Oprah

La Duquesa de Sussex tiene algunos puntos que aclarar.
martes, 9 de marzo de 2021 · 11:00

Lo ocurrido este domingo no fue cualquier entrevista de personalidad y, es sólo comparable en magnitud y escándalo a aquella tertulia de 1995, en la que una atormentada Lady Di expuso su "matrimonio de tres" frente a los ojos de 20 millones de personas. Más de dos décadas después, es su nuera, Meghan Markle, quien juega con otros elementos, con acusaciones muy graves sobre dos supuestos hechos aterradores: discriminación y problemas de salud mental. 

Las palabras "supuesto", "presunto" y todas sus derivaciones caben dentro de esta historia: Meghan Markle no expuso pruebas ni testimonios. Oprah Winfrey, presentadora y responsable del espacio en el que se transmitieron las declaraciones de la Duquesa quien daba su visión subjetiva y sus sentimientos de incomprensión y abandono, calificó a la entrevista como la mejor de toda su carrera.

La acusaciones que lanzó Meghan Markle pueden traer severas consucuncias para ella y su familia.

Es doloroso este aviso, porque no se pretende desestimar a una posible víctima, pero para los efectos legales, este entramado de acusaciones puede pesar sobre Meghan Markle si no tiene pruebas que lo sustenten, y es de esperarse que la parte acusada crea necesario activar todos los mecanismos de defensa posibles, aunque si se trata de la Corona Británica, nunca se sabe como podrían reaccionar.

Ahora bien, tanto el Príncipe Harry como Meghan Markle se deshicieron en halagos y menciones halagadoras para la Reina Isabel. Supieron muy bien jugar sus fichas: saben perfectamente que de haber cargado directamente contra la Monarca, la historia habría sido distinta. Sus índices de popularidad son indiscutibles y sería el Pueblo mismo quien pediría hoy la remoción de sus títulos de duques y su prohibición de entrada al país si hubieran levantado la más mínima acusación en su contra para perjudicarla.

Los duques de Sussex se cuidaron muy bien de mantener a la Reina Isabel al margen de sus acusaciones.

Porque a fin de cuentas, fue la Soberana quien aprobó esta unión. El diario "El País" recogió las declaraciones expuestas por Charles Anson, quien fungió por 7 años como secretario de Isabel II y no dió crédito a lo dicho por Meghan Markle: "hubo una sensación abrumadora de bienvenida a Meghan y a ese matrimonio. No creo que haya una brizna de discriminación”. Si algo nos enseñó la historia, es que cuando la Corona no quiere a alguien entre sus filas, ni la fuerza del amor puede contra eso.

También resulta increíble pensar que Meghan Markle no sabía en qué situación se estaba metiendo cuando comenzó una relación con el Príncipe Harry, tal como expuso ante Oprah Winfrey: no es necesario rebuscar en el expediente cuando la carta de presentación del Duque es ser hijo de Lady Di. Si bien dijo "no investigar a Harry cuando lo conoció", ella ha expresado públicamente haber crecido bajo la influencia de su madre. Si esto es así, conocía muy bien la historia.

Para Harry, la historia de Lady Di se repite con su esposa, Meghan Markle.

Un plano similar sucedió cuando aseguró no saber que ante la Reina Isabel debía hacer una reverencia, y otros detalles que hacen dudar si realmente intentaba parecer ingenua para justificar sus acciones en el presente, pero a estas alturas hay serias dudas sobre si creer o no su veracidad. Pero el daño hecho está: "Buckinghan" no estaba preparado para lo que se iba a revelar, ni siquiera el Gabinete de Crisis pudo prever la seriedad de sus acusaciones.

No se salvaron ni el Príncipe Carlos, ni Guillermo o su esposa Kate Middleton. Por descarte, se podría inferir que entre los mencionados estaría el responsable de atormentar a Meghan Markle por la preocupación que le traía la posibilidad de que trajera al mundo a un Príncipe de color, ya que fue muy enfática en asegurar que ni la Reina ni su Consorte tuvieron que ver.

Solo queda esperar las consecuencias que traerá lo expuesto por Meghan Markle.

La primera sospecha en nuestra opinión recayó justo sobre el Duque de Edimburgo, dada su acostumbrado humor retorcido e indiscreción que le han hecho merecedor de momentos en público bastante incómodos. De haber sido así, es posible que Harry y su esposa igualmente no lo hubieran delatado por la delicada condición de salud en la que se encuentra actualmente.

¿Podría realmente la sociedad norteamericana creer que Harry y Meghan Markle son personas desinteresadas que quieren cambiar el mundo de forma positiva cuando su imagen pos-megxit se ha beneficiado de los vínculos con "Windsor", pero al mismo tiempo rechazan todo lo que su Institución representa? Solo el tiempo y sobre todo las arcas personales de la pareja podrán responder a esta inquietante pregunta.