INSÓLITO

Así es el implacable trato que la Reina Sofía da a sus empleados en Zarzuela

La Emérita de vez en cuando muestra su peor cara.
sábado, 6 de marzo de 2021 · 02:30

La Reina Sofía siempre se presentó al mundo revestida de una personalidad dulce y apacible, enmarcado en su armónico rostro que a pesar de su belleza, ocultaba cierta languidez en su mirada. Muchas veces nos pusimos de su lado en los peores momentos de su vida marital, porque al final del día y pese a todos sus dolores, ella siempre fue una gran Consorte.

Su papel institucional lo llevó con rigidez y gracia: se levantaba Reina, se acostaba Reina y es que no podía dejar de sentir la enorme responsabilidad que conllevó a varias décadas de Reinado, donde la gestión se vio amenazada por variados escándalos, entre los desparpajos de su marido, el Rey Juan Carlos y sus internas familiares, amén de algunos momentos históricos que condujeron al país a fuertes crisis económicas.

La Reina Sofía tiene un temperamento que sólo muestra en privado.

Todos y cada uno de estos hechos requerían de una Soberana con temple de acero para hacerles frente con un aplomo que en ocasiones reprimieron su carácter más humano y las necesidades propias del ser humano cuando llora o siente enojo. La Reina Sofía siempre optó por el silencio y la buena ética de trabajo.

En general, el Pueblo español siempre la ha querido y la recuerda como una gran Monarca. La Reina Sofía se ganó a pulso el corazón de muchos sectores de la vida nacional con hechos: le dió al país a un Rey que hoy gobierna con bondad y desea enmendar antiguos errores, abrió las puertas de "Zarzuela" para que el país y el mundo la conocieran y hasta se vistió de flamenca cuando hizo falta. Casi no la hemos sentido como una "consorte extranjera", abrazó a la nación como suya, y así ha sido siempre.

"La Reina Sofía no se deja aconsejar" cuenta Pilar Eyre.

Pero no todo es confetis y caramelos en la vida de la Reina Sofía, quien muestra lo que lleva cuando alguien la incordia o algo la incomoda. Su sentido de lo que considera correcto y la perfección a cada detalle la hace implacable para quienes conforman su equipo de trabajo y así lo ha contado la periodista Pilar Eyre en su blog de la revista "Lecturas" con todo lujo y detalle.

La autora del libro "La Soledad de la Reina", relata que en las distancias más cercanas, la Emérita no toma consejos de nadie, es su voluntad la que se impone y así debe acatarlo el personal que está a su servicio las 24/7. Ella jamás será de las que se quejan, jamás se la escuchará protestar pero atraviesa los ojos de quien sea con una mirada que hiela la sangre.

Su trabajo por las causas sociales y humanitarias es muy activa.

Según Eyre, cuenta una peluquera que formó parte de su equipo de estilismo, que en una ocasión tiró sin querer de su cabello mientras la peinaba, aquellos ojos bondadosos de la Reina Sofía se transformaron, fue de lo peor que le tocó vivir, así como aquellas ocasiones en las que consideró que su ropa no estaba lo suficientemente bien planchada. Su personal intuía problemas cuando veía las prendas en el piso, era el arrebato clave que les daba a entender que la exsoberana no estaba conforme.

Pero todo aquello se recuerda sin rencores. A diferencia del caso de la duquesa Meghan Markle -quien ha sido acusada de maltrato al personal desde 2018-, entre quienes conforman el círculo de la Reina Sofía se reconoce lo exigente que era con otros, pero nunca fue menos exigente consigo misma. Fue incansable en su gestión y lo sigue siendo, hecho que siempre despertó cierto temor pero al mismo tiempo admiración en todas las personas que trabajaron por y para ella.

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