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Los trastornos del Rey Felipe que nunca fueron tratados y se ocultaron en Zarzuela

El Soberano nunca había hablado sobre sus problemas de salud.
miércoles, 3 de marzo de 2021 · 10:39

De la Infanta Elena, siempre hubo alguna teoría sobre supuesta inestabilidad psicológica, de la Reina Sofia una mala dentadura, el Rey Juan Carlos fue acusado de padecer "deterioro cognitivo" por parte del periodista Antonio Zarzalejos y la Reina Letizia tendría ciertas fobias. Pero ¿qué sabemos sobre alguna enfermedad aún no detectada y que pueda aquejar al Rey Felipe?

Sí, Felipe. El buen Monarca que rebosa de salud y procura como máxima de su reinado la transparencia como bandera. ¿Quién podría reparar siquiera en buscar algún detalle a nivel de enfermedades en un hombre tan sano, si son las internas familiares, los escándalos financieros, el carácter de Letizia y la pronta ida de la Princesa Leonor a Gales lo que ocupa toda la atención de la opinión pública?

El Rey Felipe siempre tuvo razones para ocultar sus pesares.

Pues "Informalia" está a punto de desmitificar la buena salud del Rey Felipe con datos completamente inesperados: según el rotativo, no son una sino dos enfermedades que siempre han acompañado al Gobernante, y lo peor es que las evidencias siempre estuvieron ante nuestros ojos y hasta ahora, no se había reparado en ello.

Evidentemente para "Zarzuela", esto no podría ser más inconveniente. Lo menos que se espera es que el Soberano, quien siempre se mantuvo al margen de la controversia provocada por iniciativa propia, ahora resulte blanco de la mirilla mediática a causa de patologías, y menos que menos si no se pueden controlar con simples tratamientos médicos.

Las heridas en las manos del Rey Felipe ya tienen explicación.

¿Pero que sería aquello tan grave que podría aquejar al Rey Felipe? En principio no se trata de un cuadro clínico grave y eso vale aclararlo, pero digamos que si lo vemos detenidamente y a detalle, el hijo del Emérito Juan Carlos sufre de un par de trastornos que en menor o mayor grado son reflejo de su salud mental.

Uno de estos dos casos tiene que ver con la onicofagia, que a pesar del nombre rebuscado, es un caso que millones de personas alrededor del mundo padecen y en español cristiano, se traduce como el hábito de comerse las uñas de forma compulsiva. Más allá del problema estético e higiénico que representa, se sabe que repercute en la salud de los dientes y promueve la proliferación de infecciones y hasta verrugas en casos graves. Es por ello que resulta común ver al Rey Felipe con heridas en los dedos y envueltos con banditas.

 

No podíamos sospechar que el Rey Felipe tuviera algún problema de hábitos y trastornos.

Luego, un segundo tema aparentemente no tratado es el de la narcolepsia: el Rey Felipe, según las declaraciones del periodista catalán Jaime Peñafiel en una de sus publicaciones sobre la Familia Real, así lo reveló, aunque se trate de una aseveración que carece de corroboración por alguna otra fuente que de fe de su certeza.

Era un niño malcriado, flojo en sus estudios, con faltas de asistencia y puntualidad y déspota. Con un grave problema añadido: el sueño. Su pubertad le provocaba cierta vagancia, somnolencia y falta de interés general. Se quedaba dormido hasta de pie. Si estaba sentado, Felipe se dormía. Padece narcolepsia.

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