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Felipe en sobreaviso: si el Rey Juan Carlos fallece en el exilio, caerán lágrimas de sangre

Para el exmonarca, el desprecio de su hijo es su peor dolor.
miércoles, 3 de marzo de 2021 · 03:44

El Rey Juan Carlos no solamente tiene quien le escriba, sino quien le defienda y para nuestra sorpresa, uno de sus paladines es ni más ni menos que el controversial periodista catalán, Jaime Peñafiel, quien insiste en remarcar una amistad con el exmonarca que nadie puede corroborar, pero que mantiene como principal bandera de su carrera periodística.

En todo caso, ambos, tanto el Rey Juan Carlos como el tertuliano comparten una misma coincidencia: su antipatía hacia la Reina Letizia (que en el caso del segundo, podría tratarse de una seria fijación que se debería revisarse con lupa y urgentemente), y algunas historias que ambos habrían protagonizado a lo largo del reinado del exmonarca.

Jaime Peñafiel y el libro "Los Reyes también lloran" que protagoniza el Rey Juan Carlos.

A propósito de algunas anécdotas curiosas y sus propias convicciones, Peñafiel lanzó recientemente el libro "Los Reyes también lloran", en el que plasma algunos hechos hasta ahora desconocidos del Rey Juan Carlos y es precisamente el llanto uno de los  sentimientos más insospechados que asegura, ha visto brotar de sus adentros en más de una ocasión.

Lo que está viviendo ahora no es ni comparable a lo que vivió su padre, el conde de Barcelona. Además, yo he visto llorar a Juan Carlos muchas veces. Es un hombre muy sensible y sobre todo cuando un hijo hace con un padre lo que ha hecho Felipe con el suyo.

Para el Rey Juan Carlos su peor dolor es el rechazo de su propio hijo, Felipe VI.

Es precisamente la relación paterno filial entre los Borbones, el plato fuerte de esta publicación que permite demostrar todo el dolor que subyace entre la aparente unión entre el Rey Juan Carlos y su hijo, aun con tantos kilómetros de distancia en medio. Es el mediático quien desvela que el exilio del exgobernante, no surgió como parte de un común acuerdo, sino por presiones del Gobierno y contra la voluntad del Emérito.

A juicio del periodista, el Rey Juan Carlos fue condenado públicamente sin siquiera ser imputado, sin la presunción de inocencia a la que debería tener derecho y presa del escrutinio, todo aquello provocado por la posición apartada del mismo Rey Felipe, que lo deja vulnerable ante la vorágine mediática. ¿Cómo no tendría motivos para dejar correr las lágrimas? Le entregó sus mejores años al país, trajo la democracia y ahora resulta ser el gran apestado de España.

El estado de salud del Rey Juan Carlos podría motivar su regreso a España.

La historia se repite cíclicamente y en este libro Peñafiel lo plantea. En la despedida al Conde de Barcelona, el padre del Rey Juan Carlos sería quien más lloró, además de su partida, como manifestación de culpa por tantas humillaciones que le procuró bajo la mano del dictador Franco, hoy reviviría en carne viva el dolor del desprecio de su propio hijo, Felipe, quien intentaría borrar de la historia actual cualquier vestigio que recuerde a su padre, como si de un ajuste de cuentas karmático se tratase.

Tras esta exposición concedida por parte de Peñafiel a 'El Español', cierra sus motivos con la siguiente sentencia: 'si el Rey Juan Carlos falleciera en el extranjero, su hijo tendría que llorar lágrimas de sangre toda su vida. Ha sido muy ingrato con él, la Reina Sofía también, pero ella podía tener sus motivos'.