DESCONCERTANTE

Una a una, las razones por las cuales es casi "imposible" querer a la Reina Letizia

En su defensa, la Soberana ha tenido sobrados motivos, pero casi lo echa todo a perder.
sábado, 20 de marzo de 2021 · 16:16

Dicen que la belleza abre todas las puertas y acerca las oportunidades a quienes nacen con atributos suficientes. No obstante, para ello, lo idóneo es que la verdad se acompañe con una personalidad que enmarque todo aquello visible a los ojos. No dudamos del porte y el estilo de la Reina Letizia, pero por qué lleva consigo tantos detractores?

En notas anteriores se han remarcado sus manías, sus desplantes hacia la familia real, incluso todas las veces que el Rey Felipe ha tenido que contener la respiración a causa de los desmanes de  la Soberana. Pero en el imaginario colectivo, su apreciación es de las menos valoradas, tal como recoge "Moncloa", gracias al comportamiento errático que ha demostrado con el paso del tiempo, y advertimos, esto en nada tiene que ver con sus acostumbrados saltos de protocolo.

La Reina Letizia ha creado una coraza frente a ella que no permite conocerla como es en realidad.

El tema pasa por lo que sigue: desde el anuncio de su compromiso en 2003 con el entonces Príncipe de Asturias, entre la población se celebró la incorporación de la Reina Letizia como parte de la hermética familia real, que suponía un aire fresco, renovado y de cambios sustanciales, pero aquello no ocurrió, de hecho, no solo logró adaptarse a su vida palaciega con el paso del tiempo, sino que desafió a porrazos lo ya establecido para imponer su propio orden, ampliamente criticado por los medios.

De la dieta obligatoria y la educación de sus hijas, sería lo de menos: entre sus anhelos de modernizar a la Corona, la Reina Letizia intentó adentrar a su familia en actividades y procesos culturales que distan de lo tradicionalmente celebrado por "Zarzuela", pero esto ha generado críticas y mofas, sobre todo entre los sectores de la aristocracia, quienes aún después de todos estos años, siguen sin darle crédito a la Monarca por todos sus esfuerzos.

La Reina Letizia ha debido ganarse su lugar a fuerza de carácter y resistencia.

Este roce constante entre la Reina Letizia y los factores con voz cantante dentro de "Casa Real", han sacado lo peor de su carácter, y tendría cierto sentido si lo vemos desde la comprensión: intenta encontrar su lugar, pero el entorno que la rodea va en sentido contrario, no la dejan encontrar su nicho de acción, tener propuestas, enfocarse en los temas que le interesan por el bien común y ha tenido que replegarse a la hoja de ruta trazada para ella. Nunca sabremos cómo habrían sido las cosas si al menos le hubieran dejado cierto margen para maniobrar.

El sentimiento de manos atadas frente a condiciones preestablecidas, una familia política marcada por el clasismo, el elitismo y el desprecio por sus orígenes, aunado a la sensación predominante de ser constantemente vigilada, han agriado su carácter, al punto de negarse a interactuar con la prensa que en ocasiones, ha difundido sendas campañas de desprestigio. Lamentablemente, esto también afectó su cercanía con el Pueblo, quien hoy  percibe a la Reina Letizia como una mujer fría e indolente.

A pesar de sus esfuerzos, la Soberana no deja de sumar detractores.

¡Ni qué decir de sus comentarios en público que han descolocado tanto a jefes de Estado como a su familia política y los contribuyentes! Más allá de considerarse espontaneidad o simple indiscreción, esto le resta puntos con muchos sectores de la vida nacional. Hasta sus cirugías y tratamientos estéticos incordian con los ánimos de la opinión pública, en medio de una crisis económica sostenida. Es allí donde la población ve hacia donde van sus impuestos, en los gastos de "representación" de la impoluta Soberana.

Si bien las comparaciones resultan odiosas, la guinda del pastel es ubicar a la Emérita Sofía en el mismo cuadro. Los españoles recuerdan con nostalgia a la apacible exgobernante ocupando su lugar con prestancia, vocación y amor por un país que no la vio nacer, pero sus esfuerzos por abrazar las tradiciones, la idiosincrasia y costumbres la hizo ganarse a pulso el cariño generalizado. ¿Algún día la Reina Letizia logrará honrar el puesto de su antecesora y siquiera intentar llenar el vacío que esta dejó?