DEVASTADOR

El implacable trato que la Reina Sofía daba a sus hijas Elena y Cristina por su fijación con Felipe

La Emérita sufre hoy el pase de factura de las Infantas.
viernes, 12 de marzo de 2021 · 14:08

Hay padres que se niegan a aceptarlo y lo mantendrán toda su vida, pero hay verdades que el corazón delata en palabras y acciones. Para la Reina Isabel su hijo favorita es el Prínicpe Andrés, el Duque de Edimburgo prefiere a la Princesa Ana, es más que conocido que el Rey Juan Carlos solo ve por los ojos de la Infanta Elena, pero ¿qué tan dolorosa ha sido la preferencia de la Reina Sofía?

Para "Lecturas", la destacada escritora de  "La Soledad de la Reina", Pilar Eyre detalla en sus famosas historias las secuelas que dejó en sus vástagas Elena y Cristina, la marcada devoción que la Emérita abiertamente profesó -y aún lo hace-, por su hijo, el Rey Felipe. 

La Reina Sofía nunca tuvo ojos sino para su pequeño Felipe.

Sería porque se trataba de su benjamín o porque sencillamente le costó durante los meses de su gestación, la intranquilidad ante la posibilidad de que fuera una tercera niña la que venía en camino, y cúanta felicidad y alivio invadió su vida y la de "Juanito" al asegurar con su nacimiento, la posibilidad de continuar como cabezas de la recién instaurada Monarquía ante el dictador Franco. La razón solamente la sabe la Reina Sofía, pero Felipe siempre será el que ocupe una gran parte de su corazón.

Eyre relata ante este escenario, que el desapego emocional que la Consorte demostraba a sus hijas, tuvo sendos costos a nivel emocional para las Infantas, quienes aprenderían desde muy temprana edad que en el amor de su madre, había distingos y como todo lo que les rodea, posiciones jerárquicas hasta en los afectos.

Esto explicaría el lánguido semblante que enmarcaba los rostros de las hijas de la Reina Sofía desde muy jovenes.

La primogénita de la Reina Sofía habría sido lo suficientemente valiente como para decidir exponer sus emociones ante la ayuda de un profesional, en compañía de Sabino Fernández quien al notar el desamparo de la entonces joven Infanta, se abocó a prestarle asistencia. Ni siquiera ante este doloroso trance, su madre podría estar de su lado. Esto explicaría el por qué de su actitud "siempre detrás" de sus hijos Victoria Federica y Froilán, siempre por supuesto en nombre de su amor de madre.

En el caso de Cristina, su personalidad la llevó a tomar decisiones más arrojadas: apenas encontró la oportunidad, puso tierra de por medio entre ella y "Zarzuela", o mejor dicho, entre ella y la Reina Sofía. Su matrimonio con Iñaki Urdangarin fue su salvación, pero sus cuatro hijos la ayudaron a volcar sus sentimientos más nobles como nunca sintió que ocurrió con ella.

La decisión de la Reina Sofía de apoyar a Felipe como Monarca, lo separa aún más de sus hijas.

Un tema a destacar para la escritora catalana, es que la desidia que la Reina Sofía demostraría a las Infantas no resultaba indiferente para el Rey Juan Carlos, quien intentó hacer mayor presencia en sus vida. Las animó a vestirse mucho más modernas, las animaba a esquiar durante sus vacaciones en Baqueira y a hacer carreritas e incluso, fue el único apoyo con el que habría contado Elena cuando decidió divorciarse de Jaime de Marichalar.

Hoy, la vida le pasaría factura a la Reina Sofía, quien a pesar de permanecer en "Zarzuela", su ojito derecho decidió distanciarse de ella y sus hijas prefieren viajar 8 mil kilómetros hasta Abu Dabi para ver a su padre, que desplazarse corto para visitarla dentro de la misma ciudad. Sembró vientos, cosechó tempestades y ahora que necesita a su familia a su alrededor, sólo quedan espacios vacíos.