INOLVIDABLE

El legado de Lady Di: su influencia, las vidas que cambió y los millones que dejó

Diana sin saberlo preparaba todo antes de su partida.
lunes, 8 de febrero de 2021 · 02:45

Un hecho fatídico, una convicción que queda latente entre aquellos que aun conservan intacta su memoria: Lady Di vivió muy poco, pero dejó un sinfin de historias, anécdotas y testimonios inolvidables que continúan traspasando generaciones y suman nuevos adeptos. Su influencia sigue más viva que nunca.

A propósito de esto último. Una curiosidad que persiste es saber qué queda de su poderoso legado y, con ello, intentamos cubrir todo, no solamente aquellos menesteres transaccionales sobre cuantiosas cantidades de dinero e incómodas reparticiones posteriores.

Muchos de sus vestidos, entre ellos el que usó en su baile con el actor John Travolta, fue subastado.

Nos referimos a esa huella que hace 25 años marcaba una destacada diferencia entre Lady Di y su familia política, dónde quedaron sus icónicos trajes, quién sigue hoy su sincero interés por la labor humanitaria y especialmente, qué cambios procuró con su ejemplo para las futuras generaciones de Consortes y su paso por la vida monárquica.

Para quienes creen en temas de carácter espiritual y algunos misterios incomprensibles, se dice que en la vida ciertas personas vienen con una misión concreta y se extinguen una vez que han logrado cumplir con su cometido. Eso podría aplicarse en el caso de Diana, quien lastimosamente marcó un antes y un después en su paso por la Corona Británica con su propia historia.

La acción de Lady Di tuvo malas críticas entre algunos gobiernos, por "inmiscuirse" en temas políticos.

En términos materiales, ha sido la revista "Vanity Fair" quien logró un exaustivo inventario de las posesiones de la desaparecida Princesa, ahora en manos de sus únicos herederos, Guillermo y Harry: sabiendo de antemano el destino real de sus hijos, sabiamente Lady Di deparó para Harry una herencia un tanto mayor que la de su primogénito, que en metálico asciende a cifras no reveladas de varios millones de euros.

Además, posesiones invaluables de la Reina de Corazones por las que cualquier coleccionista no dudaría en pagar lo que fuera: cartas, fotografías inéditas, vestidos de alta costura, un ajuar completo de invaluables joyas y por supuesto, Harry hoy custodia con estricto celo y secretismo, el lugar hoy que resguarda el legendario vestido de bodas de su madre.

Diana cimentó un camino más "amable" para sus nueras y para sus hijos la posibilidad de elegir casarse por amor.

Pero esto no queda solamente acá y es justo mencionarlo: amén de Guillermo, quien fue criado para reinar, ha sido Harry quién desde hace más de una década se ha vinculado estrechamente con las causas humanitarias que en vida siguió la exconsorte, e incluso transitó por el mismo camino de minas antipersonas que su madre recorrió en 1997 en Angola. Ella no vivió para ver cómo su causa ganó el mismo año de su fallecimiento, un Premio Noble de la Paz.

Por supuesto, este sincero interés por lograr verdaderos cambios a nivel humanitario, político y global, ha sido la piedra angular que impulsó a otras Consortes y Reinas modernas a seguir en este bastión de lucha. Pero antes de Letizia, de Máxima, de las mismas Kate y Meghan, estuvo Diana, siempre Diana.

Hay quienes destacan que es el benjamín de Lady Di quien más guarda parecido con ella.

Ya que abordamos directamente a sus nueras, la historia y el sufrimiento de Lady Di tras aquel matrimonio fallido que marcó su vida, provocó una sacudida telúrica entre los cimientos de una Institución, cuyos valores permanecían casi chapados en la época medieval. Aquello de los matrimonios a conveniencia, con preceptos como la virginidad, la sangre azul y las hojas de vida impolutas, fueron abolidas y no sólo en Windsor, sino en Casas reinantes tan recalcitrantes como la española.

Pero tal vez el detalle inborrable que recuerda constantemente a la Monarquía quien vivió entre sus muros y permanece intacta, es en la innegable herencia física de sus hijos. En modos, crianza y obligaciones son muy "Windsor", pero la languidez de las miradas de Guillermo y Harry en sus ojos claros, su media sonrisa y personalidad apacible, recuerdan a una joven e inexperta Spencer, de tan sólo 19 años.

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