INESPERADO

Isabel II escucha consejos que advierten el final de la Corona si asume el Príncipe Carlos

Para la Soberana, hay demasiado en juego como para sentimentalismos.
sábado, 6 de febrero de 2021 · 13:51

Mucho se está hablando, sobre todo en Reino Unido, acerca de la posibilidad cada vez más latente de que el hijo de Isabel II, el príncipe Carlos (o como nos gusta llamarlo "el Príncipe eterno"), logre la tan esperada ascensión al trono, dada la avanzada edad de la Monarca, a pesar de que se encuentra en una envidiable condición que le permite seguir ejerciendo con normalidad.

Lo cierto es que a medida que ha avanzado el tiempo, aumenta el carácter representativo del heredero en los asuntos de la Corona y la Reina Isabel II delega más asignaciones a su complicada agenda de compromisos, por lo que ya podríamos inferir que faltaría poco para este hecho, que se espera sea muy pronto, de ser posible éste o el próximo año a lo sumo.

Para nuestra sorpresa, hay quienes sostienen que el final de la Corona está cerca. Se augura no sin cierto temor que nadie, ni siquiera el paciente heredero, podrá llevar las riendas de esta Institución como lo ha logrado con éxito el reinado Isabelino. Uno de estos pronosticadores es ni más ni menos que el biógrafo Clive Irving.

¿Y quién es este arriesgado profeta del desastre que advierte semejante futuro para el legado de Isabel II? Al menos no se trata de un improvisado. Clive Irving es editor fundador de la reconocida editorial de "Vanity Fair", Condé Nast y columnista del "Daily Beast", quién escribió una detallada biografía sobre la Soberana, y tras analizar toda su hoja de ruta, ha llegado a resultados concluyentes que por supuesto, no dejan al Príncipe Carlos muy bien parado en todo este tema.

"La Última Reina: los 70 años de Elizabeth en la lucha para salvar la Casa de Windsor".

A su juicio, Isabel II ha ejercido manteniendo la exitosa fórmula del misticismo para no dejar que su vida personal y sus opiniones opaquen su gestión, pero con Carlos sucede justamente lo contrario: sabemos de él más de lo que podemos tolerar. Sobre sí recae el peso moral sobre la desgracia de Lady Di y en las distancias cortas, Irving afirma que Carlos es como mínimo un ser inescrupuloso.

"Egocéntrico", "hipócrita" y "autócrata" serían las tres características que el autor le atribuye al hijo de Isabel II. Para un reino que devuelve en causas nobles y gestos humanitarios una verdadera desproporción en contraste con su riqueza y poder monetario, tener en el centro de la Institución a un Rey que no le gusta ser desafiado y su mente es incapaz de sensibilizarse ante los grandes cambios de la humanidad, resultaría un verdadero desastre.

La Reina Isabel II estaría en serias consideraciones, es el futuro de la Monarquía la que está en juego.

En todo caso y para el británico, una solución viable sería saltar un tramo generacional y permitir que sea Guillermo quien junto a Kate asuman las riendas de la Corona. Lo que esta Institución necesitaría es una gestión fresca, llena de ideas impulsada por representantes más jóvenes y cónsonos con el mundo de hoy. Dado que este escenario sea poco probable, duda si el Reino podrá aguantar hasta que Carlos decida pasar el poder a su hijo después de esperar tanto por él.

Para el veterano editor, esto requiere más que simplemente sentarse en una poltrona con una corona de 7 kilos en la cabeza al estilo medieval. Si algo logró Isabel II es dar a su investidura un carácter de autoridad incuestionable, ante un poder simbólico estatal, pues frente al Gobierno y el Parlamento, siempre su influencia ha encarecido. La "mater" de Reino Unido, tendrá mucho por pensar si realmente desea mantener a "Windsor" a flote para las futuras generaciones.