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La dolorosa razón que impidió a la Reina Isabel convertir al Duque de Edimburgo en su Rey Consorte

La Soberana ha cargado con ese rencor por casi 50 años.
jueves, 18 de febrero de 2021 · 13:40

Cuando la Reina Isabel y su esposo Felipe de Edimburgo son anunciados en cualquier acto público, destaca a todas luces, la discordante relación entre los títulos conferidos a cada uno.

Mientras ella ostenta para si el nombramiento de "Su Alteza Real" y el título monárquico de Reina, para su Consorte, solo aplica el conferimiento de "Príncipe" y su asignación como Duque de Edimburgo, ¿por qué semejante disparidad si a fin de cuentas el se casó con una Reina?

A pesar de las desavenencias, la Reina Isabel y su esposo vencieron al tiempo.

¿Qué ocurrió en su historia personal como para que nunca llegará a coronarse como Rey? A decir verdad, el debió serlo desde un principio, pero todo parece indicar que la Reina Isabel impidió todo aquello a fin de marcar una severa (y necesaria) distancia entre ambos que pudiera recordarle siempre cuál era su lugar en la relación monárquica.

Según nos concede el portal "Cultura Colectiva", Felipe sí ostentó títulos de príncipe por derecho de nacimiento: originalmente por el reino de Grecia y Dinamarca, disuelto tras la invasión turca que sacudió al país helénico al poco tiempo de su llegada al mundo en 1921, sin embargo para desposarse con la Reina Isabel, quien entonces era Princesa, debió abandonar su derecho a  los tronos de ambos países.

Hasta algunas actrices de Hollywood han quedado encantadas con el esposo de la Reina Isabel.

En todo caso, una vez entronizada, la Monarca le confirió tres títulos nuevos, de los cuales se le conoce solo por uno. Es Duque de Edimburgo, Conde de Merioneth y Baron de Greenwich. Posteriormente,  el 22 de febrero de 1957, el Palacio emitió un comunicado para anunciar su ascensión a Príncipe Consorte.

Pudo ser un anuncio feliz que reivindicara su derecho real por nacimiento, pero se sabía que la Reina Isabel tenía todas las atribuciones presentes para nombrarlo al menos "Rey Consorte", ¿pero por qué no lo hizo?

El deber y la lealtad del Duque de Edimburgo hacia la Soberana, han sobrepasado a los títulos y nombramientos reales.

Se dice que por la década de 1950, el Príncipe Felipe se encontraba en su época más díscola y solía asistir a un controversial grupo apodado el "Thursday Club" en el que además de saciar la gula y el cotilleo en pleno, se gestaban encuentros con mujeres de dudosa procedencia moral, de forma grupal y "secreta".

Se comenta que la Reina Isabel estaba al tanto de la incómoda situación, que llegó en más de una oportunidad a generar fuertes crisis maritales. Si bien ella no podía divorciarse del disperso Consorte, su negativa a convertirlo en Rey  fue su castigo de por vida y, sabiamente, el Príncipe Felipe lo acepto sin mayores miramientos.