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Cien años de momentos "icónicos": los comentarios más desacertados de Felipe de Edimburgo

El Consorte de la Reina siempre tuvo una personalidad muy particular.
jueves, 18 de febrero de 2021 · 05:00

Venerado por muchos, por otros no tanto a decir verdad. Si algo hay que concederle al Príncipe y Duque, Felipe de Edimburgo es su capacidad para meterse en problemas, gracias a sus comentarios a veces muy ocurrentes, que dejaban ver su sagacidad e ingenio, y en ocasiones desafortunadas, cuando salía a lucir su lado más indiscreto.

Ser el esposo y Príncipe Consorte de la Reina Isabel no significó nunca para él apagar sus destellos de personalidad, que en las distancias cortas, lo describen como un hombre de humor agudo, perceptivo, reflexivo y curioso, además de encantador con el público femenino y de ello tenemos bastante constancia. ¿Pero qué podemos decir de sus clásicas meteduras de pata que hicieron historia a lo largo de los años?

Según el Diario "El País", entre los aspectos más desagradables que Felipe de Edimburgo ha sacado a pasear, se destacan sus bromas pesadas y sus retrógradas concepciones sobre el mundo que le rodea, tomando en cuenta que por ejemplo, le parece que los extranjeros sin "extraños" cuando él mismo lleva en sangre, mezcla alemana y danesa, se crtí en Grecia y se nacionalizó británico.

Los chinos destacan por sus ojos rasgados, los escoceses son borrachos, los nativos de Nueva Guinea son caníbales, los caribeños son piratas y los aborígenes australianos se matan a flechazos.

La "broma" de Felipe de Edimburgo hirió algunas sensibilidades en la comunidad filipina.

Pero los "felipismos" más absurdos del Consorte fueron rescatados por el singular libro "Príncipe Felipe: Palabras sabias y errores de oro". Entre los resbalones famosos, se cuenta la ocasión cuando preguntó “¿La van a meter en el horno?”, en referencia a una una señora de 90 años en silla de ruedas, arropada con una manta térmica parecida al aluminio.

Para Felipe de Edimburgo, la política exterior y la diplomacia no eran temas en los que pretendía destacar, al menos "por las buenas": en 1967 le preguntaron si le gustaría viajar a la Unión Soviética y en total desparpajo, comentó sin reparos "Me gustaría ir a Rusia mucho, aunque ultimaron a la mitad de mi familia". ¿Y qué decir de la célebre visita al Hospital Dunstable? fue allí cuando le dijo a una enfermera de ascendencia filipina, que "su país debe estar medio vacío porque estáis todos aquí trabajando".

Pero las peores jaladas, sin duda las tuvo Felipe de Edimburgo en dos ocasiones: la primera tuvo ocasión durante una fiesta con motivo de la Commonwelath en Londres cuando acompañado de la Reina Isabel se dirigió a un invitado afrodescendiente. “¿De qué exótico lugar del mundo procede usted?" sin saber que se trataba de Lord Taylor de Warwick, quien un tanto atragantado le respondió: “de Birmingham".

La última y que apareció incluso en diarios como "Daily Mail" y "Sun" ocurrió cuando su esposa asistió a la iglesia de St. Magdalene en plenas celebraciones de Año Nuevo, cuando entre los presentes, Felipe de Edimburgo vió entre los presentes a un hombre con una prominente barba, y esperó justamente a pasar cerca de él para preguntar entre risas a su guardaespaldas "¿Es eso un terrorista?", tal como se aprecia en el video, cortesía de "El País". Vale destacar que el Príncipe jamás se disculpó por ninguno de sus comentarios, y por lo visto si no los ha olvidado ya, tampoco pretenderá hacerlo.