INSÓLITO

Cupido para "Royals": los escándalos amorosos en el reinado de Isabel II que sacudieron a "Windsor"

La Reina misma protagonizó sus propios berrinches en nombre del amor.
domingo, 14 de febrero de 2021 · 16:51

El amor, aquel sentimiento que mueve el mundo, quiebra ilusiones, edifica alegrías y arrasa con imperios enteros es el epicentro de esta nota, con el fin de conmemorar este día en el que se celebra el amor y la amistad. Desde la Reina Isabel II hasta las nobles más recientes han protagonizado increíbles historias, en las que dejaron todo y llevaron a cabo impensables sacrificios por quedarse con la persona amada. En esta oportunidad, destacaremos algunas de las uniones que sacudieron los cimientos de la Corona británica.

Este habría sido el caso de la misma Reina Isabel II, de quién se dice que contrario a lo que se cree, ella impuso casarse con quien hoy figura como su esposo, Felipe de Edimburgo, aún cuando en ese entonces eran más que probados sus ineludibles nexos familiares con el nazismo y su pasado en el exilio. Ninguna de estas desventajas la distrajo de su propósito y logró casarse con el hombre que ella dispuso, pese al recelo de su padre Jorge VI y del Parlamento británico.La Reina 

La Reina Victoria, antecesora de Isabel II vivió los siguientes 40 años de su vida, guardando luto por su esposo.

Este anterior escenario, en el que protagoniza una joven y enamorada Isabel II de camino a convertirse en Reina debido al fallecimiento de su padre, sucedió tras un acontecimiento que cambió el curso de su propia historia, y esto nos lleva a un segundo romance que casi genera un caos institucional en Gran Bretaña: su tío Eduardo VII decidió abdicar a favor del padre de la Soberana por el amor de Wallis Simpson, -la antecesora estadounidense de Meghan Markle-, una vez que la Corona se negó a aceptar como Reina a una extranjera y divorciada.

Pero en la Familia Real no es la primera vez que los flechazos de cupido pusieron a la Monarquía del vecino país en problemas. La antecesora de la Reina Isabel II, la Reina Victoria aceptó de buena gana su enlace por compromiso con su primo Alberto Sajonia-Coburgo-Gotha, movida por su atracción previa hacia él y para finalmente apartarse de su madre. Según "Vanitatis" fue ella quien le pidió casarse y el amor duró 22 años con el fallecimiento de él. La Reina quedó tan devastada que terminó en riguroso luto su vida.

Las plebeyas, divorciadas y estadounidenses Meghan Markle y Wallis Simpson.

En nuestros tiempos también hubo sus sacrificios en el nombre del amor. ¿Recuerdan la historia de Wallis Simpson? pues la historia se repitió con la nuera política de la Reina Isabel II, Meghan Markle, esposa del Príncipe Harry y en las justas medidas: estadounidense, divorciada y con dos plus adicionales que la destacan, ascendencia afroamericana y artífice del muy controversial y célebre "Megxit" que fue su salida centrífuga de "Windsor" de la mano de Harry.

Por supuesto, no podríamos decir que en el caso de Kate Middleton no hubo lo propio: si bien no debió renunciar a algún cargo o profesión, o en todo caso tuvo algún matrimonio anterior, tuvo que esperar 9 años por la ansiada pedida de mano del Príncipe Guillermo, tolerar su vida expuesta a los medios, vejaciones y humillaciones que hoy rindieron frutos, pues terminó convertida en Duquesa de Cambridge y según algunos rumores que corren, la próxima reina de Inglaterra.

La historia que sacudió "Windsor" entre "Lady Di" y Camilla Parker Bowler.

Ni qué decir de Lady Di, la eterna némesis sentimental de la Reina Isabel II, cuya historia de amor fallido con el Príncipe Carlos demuestra que hasta cupido también puede tener una pésima puntería: un amor uno correspondido, ríos de lágrimas y de tinta para los tabloides fue el trágico saldo de una unión que aunque duró años nunca debió ser. 

Por último, viajamos a tierras ancestrales para hablar del mayor sacrificio por amor de la más reciente actualidad: en Japón, la princesa Mako, hija del príncipe heredero y sobrina del actual emperador Naruhito, sorprendió a la nación nipona al renunciar a sus títulos y derechos sucesorales para poder casarse con el hombre que ella eligió para amar. Sabe que esta decisión comprenderá sacrificios y se enfrentará a una vida que no conoce fuera de Palacio, pero no ha desistido de su decisión.

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