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Lo que sucederá con la Infanta Sofía cuando la Princesa Leonor parta hacia Inglaterra

Es el turno de la benjamina de los Reyes para demostrar de que está hecha.
viernes, 12 de febrero de 2021 · 13:08

Una de las críticas más consistentes hacia las Casas Reinantes del mundo, tiene que ver con la función que cumplen los segundos, terceros y hasta cuartos hijos de las distintas parejas reales. Centrada la atención en los herederos sobre la línea sucesoral al trono, pareciera que el resto de los hermanos ocupan los nada honorables cargos de "príncipes de repuesto". ¿Qué tanto aplica esta máxima en el caso particular de la Infanta Sofía?

En este momento la Princesa Leonor protagoniza todos los titulares de esta semana: no han pasado ni 48 horas y la decisión de los Reyes Felipe VI y Letizia de incorporar a la heredera al prestigioso programa de estudios del UWC Atlantic Collage, ha trascendido fronteras. Fue tanta la repercusión, que merece una nota completa y con especial énfasis en los toques "creativos" de la temida prensa amarilla británica, que cubre cada centimetraje de este acontecimiento.

Pero en medio de la vorágine mediática, proyecciones, filias y fobias que causa esta noticia, cuando se decidió el futuro de la Princesa Leonor por los próximos dos años ¿Qué papel le tocará desempeñar a la Infanta Sofía? ¿Será una coyuntura apropiada para que ocupe un mayor protagonismo como figura preponderante en "Casa Real"?

Ya supone un tema difícil para la benjamina lidiar con la ausencia de su entrañable Leonor, con quien tiene un vínculo muy estrecho, dado que es amplio y extendido el esfuerzo que en conjunto han sobrellevado sus monárquicos padres para difuminar al máximo la evidente y cruel línea que poco a poco las separa a nivel institucional, de modo que mientras predomina aquello del "Yo Princesa, tú Infanta" entre la percepción colectiva, la alianza entre ambas como hermanas se mantenga siempre inquebrantable.

Se espera para la Infanta Sofía un destino mucho más prometedor.

Para la Infanta Sofía será una de las tantas pruebas de entereza que deberá superar y la mejor manera de hacerlo, sería si se prevé para ella una mayor incorporación en actividades públicas y de agenda, mientras no pueda por cierto período, seguir ejerciendo la noble labor de escudera de su hermana. Ha demostrado por sí sola que tiene dos elementos vitales con los que cuenta para ello: su destacada formación y por supuesto, un derroche de personalidad que habla por sí sola.

Esto en algún momento lo hemos abordado. A diferencia de Leonor, un poco más reflexiva y tímida como su padre el buen Felipe VI, la Infanta Sofía ha heredado de la Reina Letizia su personalidad extrovertida y un brillo en sus ojos que denota agudez e inteligencia. Esto por supuesto, bajo el conocimiento de no llevar en sus hombros un destino similar al que la vida deparó para Leonor y el evidente control de su madre. La orden es una sola, jamás deberá opacar a su hermana.

La personalidad efervescente de la Infanta Sofía es uno de sus mayores fuertes.

Sin embargo, el curso de la naturaleza no entiende de protocolos, así lo demande la impetuosa Letizia. Según lo expuesto por el medio "Show España", las rutilantes y espontáneas formas de la pequeña han causado preocupación en "Zarzuela": no conforme con el evidente estirón que supera a Leonor por unos cuantos centímetros, se pílló a la heredera "imitando" algunas conductas de la Infanta, a quien habría tomado como referencia para conducirse de forma más "natural", al menos frente a la prensa.

Si todo lo relatado anteriormente es de orden público y notorio ¿Qué nos hace pensar que para "Zarzuela" no es un tema latente con cada año que transcurre para la Princesa Leonor y la Infanta Sofía? Esta podría ser una gran oportunidad para que la gestión actual dirigida por Felipe VI se deslastre de viejos conceptos y comience a dar luces de una "Monarquía renovada" como prometió en su juramentación.

Decidido el futuro de Leonor, debe plantearse cuál será el nuevo rol que desempeñará Sofía en España.

Sin temor a equivocaciones, sería un pecado de total simpleza dejar que el futuro de Sofía y su paso por la historia transcurra sin penas ni glorias como ha sido común denominador entre algunas de sus antecesoras, revestidas en títulos como suntuosos premios de consolación y el tratamiento como Infanta, cuando se sabe que ella podría dar más que eso.

Si el 2020 fue el año indiscutible de Leonor, entre primeros discursos en catalán y árabe, su nombramiento como Princesa de Asturias, posterior presidio en el patronato que lleva su nombre y total protagonismo como la nueva cara de la Corona, pues este 2021 debería ser el gran año para la Infanta Sofía, en el que se la vea más participativa, protagónica y haciendo gala de un talento innato que no debería ser desperdiciado.