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La insólita vida de la niñera de los hijos de Kate Middleton y el trato que les da cuando no está

La Duquesa de Cambridge siempre está cerca para vigilar.
miércoles, 10 de febrero de 2021 · 09:23

Quienes piensan que las niñeras ideales al estilo Mary Poppins solo son parte de hermosos musicales clásicos, podrían sorprenderse ante la existencia de una versión de carne y hueso, que casualmente vive en el palacio de "Sandringham" y bajo su cuidado están dos pequeños muy especiales: George y Charlotte, los hijos de Kate Middleton.

Su nombre es María Teresa Turrión, la mamá española egresada de la "Norland College de Bath", una prestigiosa academia que entrena rigurosamente a estas expertas en cuidado infantil, con preparación adicional en artes marciales, manejo defensivo de vehículos y otras habilidades para enfrentar cualquier posible riesgo. Según el diario argentino "La Nación", gana 7.400 libras mensuales aproximadamente, su dedicación es 24/7 y no dispone de redes sociales. Así lo refleja este video de "Upsocl".

Por supuesto, Turrión también fue formada para ayudar al Príncipe Guillermo y Kate Middleton en una tarea esencial: preparar a George y a Charlotte para el futuro que les espera como miembros de la Familia Real, y siendo la educación de estos niños mucho más formal, rigurosa y específica, está perfectamente capacitada para llevar con éxito esta tarea, pues se trata de una especialidad única.

En primer término, la disciplina es importante. Con los hijos de Kate Middleton no hay concesiones ni tratamiento "especial": el mal comportamiento y las tonterías no se dejan pasar y los correctivos se aplican con inmediatez. Para la experta, hablarles a los pequeños con claridad, de forma que les sea fácil entender el mensaje, es primordial para reforzar valores, la capacidad cognitiva y de respuesta, así como la iniciativa propia ante situaciones que lo requieran.

Esta nana de élite incluso recibió entrenamiento de exoficiales de inteligencia militar británicos para ejercer sus funciones.

¿Mal gusto por la comida, tendencias quisquillosas, preferencias por ciertos platos y por otro no? En el mundo de George y Charlotte, esto no tiene cabida. Para evitar "encasillar" sus gustos a la hora de comer, su menú resulta muy variado para darles la oportunidad de adecuar su paladar a la mayor cantidad de gustos posibles, siempre incorporando nuevos alimentos a su dieta diaria.

Además, la cortesía en una de las piedras angulares que definen su educación. Si los vemos en público junto a su madre, Kate Middleton, notaremos que a pesar de su corta edad, suelen comportarse muy bien. En todo momento, se les reafirma la importancia de saludar, agradecer, pedir las cosas educadamente y no es un trabajo propio de María Teresa, es un esfuerzo conjunto que sus padres deben normalizar en los niños.

Para la niñera real de Kate Middleton, George, Charlotte y Louis son su único foco las 24/7.

 

Otro tema a resaltar es que tanto George como Charlotte aprenden a enorgullecerse por sus pequeños logros y su buen comportamiento. Según Louise Heren, autora del éxito editorial  ‘Nanny In A Book’, María destaca motivaciones como las que siguen.

Esta es tu oportunidad para mostrarles a mamá y a papá lo bueno que eres, y tienes que sonreír y portarte bien por ellos y después podremos ir dentro a jugar.

María Teresa labora bajo un estricto "código de silencio", la discreción es fundamental.

¿Cómo sería entonces un día en la vida de los pequeños amores de Kate Middleton? Hasta ahora lo que se conoce es que tienen horarios estrictos para la hora de la siesta y a las 19 hs George y Charlotte duermen, sin excusas, luego de cumplir con sus tareas y jugar en los espacios exteriores.

Especialmente en tiempos de confinamiento, los niños disfrutan más que nunca de los amplios espacios de la residencia real en "Sandringham", con actividades que sustituyen con éxito la exposición permanente a televisores, tablets y otros elementos tecnológicos, esto a pedido de la Duquesa. Con sol o lluvia, siempre disfrutan del clima, el aire puro y los grandes espacios, eso sí con la vestimenta adecuada y los ciudados que esto requiere. ¡Para esta Mary Poppins del siglo XXI, no hay imposibles!

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