Inaudito

Los mil y un accidentes de Froilán, el chico malo de la Corona que nadie puede contener

El hijo de la Infanta Elena no es afín de seguir las reglas.
domingo, 3 de enero de 2021 · 09:56

Si hay un miembro de la Realeza que sabe cómo sobresalir saltándose las reglas, ese sin dudas es Froilán. El más polémico y travieso de todos.

Con unas disculpas a Victoria Federica, no hay duda alguna de que el primogénito de la Infanta Elena es y siempre será el chico de los mil y un accidentes. O, mejor dicho, travesuras.

Desde muy joven, Felipe Juan siempre provocó problemas.

Desde muy chico, el sobrino del Rey Felipe parecía solo un niño travieso que provocaba simpatía y sonrisas, pero ahora que ya es un adulto, sus meteduras de pata ya no son lo mismo.

Es por eso que es un gran momento para recordar sus polémicas. Y, por supuesto, la más icónica es la patada del nieto favorito del Rey Juan Carlos a su prima Victoria López de Quesada y Borbón Dos – Sicilias.

Froilán fue uno de los más traviesos en la boda de Felipe VI y Doña Letizia.

Durante el matrimonio de los entonces Príncipes de Asturias, Felipe Juan no tuvo mejor idea que salirse de su puesto como paje para pegarle a su prima. Una actitud que anticiparía todo lo que estaba por venir.

Luego, está el episodio que el Caballero Divisero protagonizó, en 2013, con Pablo Urdangarin, cuando en el verano se empezaron a pelear y el primero le quiso pegar a su primo menor con un pincho moruno. Un incidente que fue el tema del momento.

Froilán y Pablo empezaron a tener una mejor relación.

Y, claro está que no puede faltar el momento en el que el cuarto en la línea de sucesión al trono sufrió un accidente con un proyectil en una de sus extremidades. Pero luego, dos años más tarde, se convirtió en relaciones públicas de una discoteca, un trabajo fuera de lo legal ya que solo tenía 15 años.

Momentos inolvidables que, hasta cierto punto, causaron ternura. Sin embargo, hoy Felipe Juan es mayor de edad y ya tiene que lidiar con problemas más graves, como el uso de las tarjetas opacas de su abuelo. Aunque, por lo visto, él no se va a cansar de llamar la atención.