Chasco Real

El Rey Felipe y la Reina Letizia se humillan en público otra vez, pero eso ya es costumbre

Los monarcas intentan salvar a la Corona española de las polémicas del Rey Emérito.
miércoles, 9 de diciembre de 2020 · 10:06

Mantener la compostura ante ciertas situaciones podría resultar ser el mayor de los retos para el Rey Felipe y la Reina Letizia, pues los monarcas, de vez en cuando, se han saltado los protocolos.  

Tener la atención de todos los medios muchas veces les podría salir en contra, el hijo del Rey Juan Carlos y Letizia Ortiz deben de cuidar cada uno de sus movimientos, ya que cada uno de sus bochornos automáticamente pasarían a la historia. 

La Reina Letizia se saltó el protocolo desde el día de su compromiso con el Rey Felipe.

Jamás podremos olvidar el escándalo que la actual monarca le armó a la Reina Sofía en la Catedral de Palma en Mallorca. La Familia Real se retiraba del recinto, cuando la esposa de Felipe VI se interpuso en el camino de la griega. 

Doña Letizia no deseaba que la Princesa Leonor y la Infanta Sofía se fotografiaran al lado de la progenitora del Jefe de Estado ¡Vaya escándalo! Desde luego, esta imagen pasó a las historia, y será muy difícil de olvidar. 

Si conocemos a la madre de la Princesa Leonor, podemos saber muy bien que la monarca no logra disimular cuando algo le molesta y fue en julio del 2019 cuando protagonizó un tenso momento con el hijo de la Reina Sofía

El madrileño ingresó a la sala de audiencias de la Zarzuela junto con la asturiana, para reunirse con el Patronato de la Fundación del Comité Español de los Colegios del Mundo Unido, cuando el Rey le hizo un reclamo a la Reina, pero frente a las cámaras. 

Entonces, la Consorte se cambió de lugar, pero no sin antes lanzarle su mejor mirada punzante a su esposo. Tampoco podremos olvidar cuando el hermano de la Infanta Elena le exigió respeto a la experiodista en el Principado de Asturias. 

La monarca no estaba prestando atención a la presentación del acto y comenzó a bromear con sus conocidos, por lo que el soberano la reprendió un sorprendente “estate quieta”, avergonzando a la asturiana.