Así fue el 2020

El insólito año del Rey Juan Carlos, escándalos, corrupción y un exilio anunciado

El padre de Felipe VI continúa en los Emiratos Árabes.
jueves, 31 de diciembre de 2020 · 08:10

Para conocer el futuro del Rey Juan Carlos no era necesario ser vidente o contar con algún talento sobrenatural. Las investigaciones hacia el romano comenzaron a hacer un poco de ruido, pero su exilio sería inminente. 

El padre del Rey Felipe ha borrado todo rastro de la conducta honesta, íntegra y transparente que prometió mantener aquel 22 de noviembre de 1975, cuando el pueblo español lo veía como el mesías de la democracia. 

El Rey Juan Carlos abdicó en el 2014.

El esposo de la Reina Sofía hizo historia desde el momento de su proclamación, pero el 2020 marcaría el fin de la “era de Juan Carlos de Borbón”, y ya no habría marcha atrás.

La Fiscalía del Tribunal Supremo había iniciado la investigación y, rápidamente, los escándalos del Rey Emérito abarrotaban el Palacio de la Zarzuela; se venía lo peor, Juan Carlos I se tenía que ir. 

El Rey Juan Carlos pagó más de 600.000 euros a Hacienda para saldar su deuda. 

Fue en agosto cuando nos enteramos que el Rey había decidido marcharse, pero lo que no sabíamos era que dicha salida había sido un acuerdo entre el Ejecutivo y el Rey Felipe, a la Corona no le convenía tener al jubilado en el territorio español y al Gobierno no le convenía lidiar con semejantes escándalos. 

El objetivo siempre ha sido mantener a don Felipe separado del don Juan Carlos, pero los presuntos crímenes fiscales del exrey salpicaron por completo a varios de los Borbón y mancharon la “casi impecable” trayectoria del abuelo de la Princesa Leonor. 

El Rey Juan Carlos continúa siendo investigado.

Pasaban los días y muchos secretos del padre de Felipe VI comenzaron a ver la luz. Corinna Larsen desveló la verdadera historia de amor que tuvo con el exiliado y Pilar Eyre le recordaría a la Reina Sofía todos los desplantes de su marido. 

Hoy el que fue el antiguo jefe de Estado lidia con la soledad del exilio, con la esperanza de poder regresar algún día a España y con la incertidumbre de conocer si mañana lo continuarán llamando Rey.