Duro momento

El Rey Felipe no pudo salvar a la Infanta Elena de su condena

La hermana de la Infanta Cristina sigue perseguida por su pasado.
domingo, 1 de noviembre de 2020 · 11:01

Han pasado diez años desde el divorcio de la Infanta Elena y Jaime de Marichalar y aún no podemos creer el drástico cambio de su relación. La pareja había contraído matrimonio en 1995 y aparentaban estar muy enamorados. 

Lo que había comenzado como un cuento de hadas, terminó convirtiéndose en una pesadilla para el padre de Victoria Federica, cuando colapsó tras la presión de la Familia Real y la actitud de Elena de Borbón.

La Infanta Elena y Jaime Marichalar estuvieron casados durante 12 años.

Se dice que desde que el aristócrata sufrió de un ictus, su relación fue cuesta abajo. El 13 de noviembre de 2007 se anunció un distanciamiento temporal entre el economista y la hija de Juan Carlos I, pero que en realidad tenía destinado un divorcio inminente.

Los 12 años de matrimonio habían llegado a su fin y la fantástica luna de miel no había sido suficiente para sellar su amor por el resto de sus vidas. La hermana de la Infanta Cristina gastó más de 700.000 euros en su romántico viaje hacia Australia.

Jaime de Marichalar y la Infanta Elena.

La Corona suele poner gran presión para que los herederos al trono contraigan matrimonio, ya que la soltería no es algo bien visto dentro de la sociedad y la madre de Juan Froilán lidió con esta nefasta etiqueta, hasta el día que decidió darle el sí a Jaime. 

La tía de la Princesa Leonor amaba realmente a Luis Astolfi, pero éste no sentía lo mismo por la monarca, por lo que ella decidió condenarse a contraer un matrimonio infeliz y con fecha de caducidad.

Jaime de Marichalar no soportó la presión. 

Desde su divorcio, es evidente que la Infanta Elena ha reducido su participación dentro de los actos reales; además la Familia Real ha marcado una gran distancia; aunque siempre han estado atentos a los cuidados de Victoria Federica y Juan Froilán. 

La hija de la Reina Sofía se mantiene soltera y muchos la critican por la manera en la que cría sus hijos, quienes actualmente se posicionan como los jóvenes más rebeldes de la Corona española.