¿Una última oportunidad?

Un estudio refleja el nexo entre la biodiversidad y las potenciales pandemias

La investigación realizada en una universidad de Londres fue publicada en la revista Nature.
miércoles, 5 de agosto de 2020 · 17:47

Un estudio que incluye miles de especies revela que el cambio de terrenos para la agricultura afecta en algunos animales con patógenos propios capaces de transmitir enfermedades. Algunos análisis ven esta estrecha relación en la aparición de nuevas pandemias y enfermedades como la fiebre del Nilo o la enfermedad de Chagas.

Desde la University College London (UCL) se recogió información de 184 estudios que les permitió analizar 6.801 grupos ecológicos con más de 7.000 especies, de las que 376 tienen patógenos son probablemente infecciosos para los humanos. Concluyeron que cuando se transforma la tierra para cultivo, se favorece a especies “más acogedoras” para microorganismos que pueden transmitir enfermedades potenciales de pandemia

El estudio de la universidad de Londres reúne varios casos de biodiversidad en estudio.

Un estudio de la Universidad de Brown estimó que entre 1980 y 2010 el número de brotes epidémicos de enfermedades infecciosas se multiplicó por tres, así como la densidad poblacional mundial. La transformación de millones de hectáreas de terreno salvaje en tierras de cultivo no sólo acelera la posibilidad de nuevas pandemias, sino que también repercute en la desaparición de otros animales.

Entonces, el verdadero peligro está en aquellos territorios donde el entorno natural se ha transformado en tierras de cultivo o en ciudades, y por ello impacta en aquellos animales que se benefician de estos cambios. El avance humano claramente “reduce” la biodiversidad y las especies que evolucionan con este avance, como ratas, estorninos o justamente especies de murciélagos, son los mejores huéspedes para los patógenos que pueden infectar a los humanos y generar futuras pandemias

Algunas especies son más propensas a hospedar los virus que otras.

Por ejemplo, en EE UU investigan una fuerte correlación entre la baja diversidad en las aves de una región y un aumento en el riesgo de encefalitis provocada por el virus del Nilo Occidental. Según argumentan, entornos de baja diversidad están dominados biológicamente por especies que amplifican la expansión del virus y no pueden transmitir a otras aves en las que el virus no se hospeda.

“Nuestros resultados muestran que diferentes especies hospedadoras y diferentes tipos de enfermedad pueden responder de forma distinta a las mismas presiones medioambientales”, cuenta Rory Gibb, investigadora de UCL y autora del estudio. 

La intervención humana en el ambiente repercutiría en las pandemias.

Queda el dilema de por qué hay determinadas especies que son mejores huéspedes para los patógenos transmisores de potenciales pandemias. Los autores proponen que el motivo puede ser que los rasgos que hacen a algunos roedores y aves adaptables a los cambios que producen los humanos, se relaciona con su cambio en un sistema inmune más ameno a la presencia de microbios.

En el caso puntual del coronavirus, los científicos admiten que no hay pruebas de que el uso de la tierra tuviese alguna influencia en la aparición de la pandemia. Sin embargo la relación pudo estar presente en otras epidemias pasadas, así como en las futuras. El incremento poblacional continuará, y con él la necesidad de adaptar tierras a sus necesidades con el riesgo de virus saltando de animales a humanos.