Rusia

La historia de una de las hijas de Putin que recibió la vacuna contra el coronavirus

El presidente mantiene en un bajo perfil su vida privada.
miércoles, 12 de agosto de 2020 · 08:30

Katerina y María son las jóvenes descendientes del máximo mandatario ruso, que no difunde demasiado sus actividades fuera de la agenda pública. Por eso, sorprendió a todos en la conferencia que anunció la licencia de la primera vacuna.

"Sé que esta vacuna, como habéis dicho, se elaboró con vectores de adenovirus humano (...) y actúa con más precisión, genera un anticuerpo estable e inmunidad celular. Lo sé muy bien, porque una de mis hijas se inoculó la vacuna", aseguró Vladímir Putin.

Vladímir Putin, presidente de Rusia.

María, la mayor, nació en la actual San Petersburgo en 1985. En cambio, Katerina vino al mundo en Alemania, en 1986, ya que en ese entonces el presidente de Rusia y su esposa y madre de las dos mujeres, Liudmila Pútina, residían allí.  

Tres años antes de que Putin llegara al Gobierno, la familia completa se había establecido nuevamente en Moscú y ambas estudiaron en un instituto alemán. Posteriormente, dejaron el colegio para continuar su educación en el hogar con docentes particulares.

Katerina participó en el mundial de baile en Suiza en 2013.

En su momento, el mandatario expresó que sus hijas “nunca han sido estrellas y nunca les ha gustado estar en el candelero. Viven sus vidas y lo hacen correctamente". Además, admitió que por sus responsabilidades las ve una o dos veces al mes.

Pero lo más interesante de sus historias es que las dos tomaron la decisión de adoptar identidades falsas para pasar desapercibidas en la universidad y por seguridad. Los nombres elegidos fueron: María Vorontsova y Katia Tikhonova.

No obstante, en 2015, a partir de declaraciones del vicepresidente del banco ruso Gazprombak, Andrei Akimov, la vida de las chicas empezó a cobrar popularidad. El funcionario afirmó que Katia Tikhonova, la joven que competía en bailes de rock acrobático, era la hija de Putin.

Katerina participó en el mundial de baile en Suiza en 2013, donde obtuvo el quinto puesto. Por otro lado, no solo en la danza se destaca sino que, recientemente, fue elegida para liderar un nuevo instituto de investigación sobre inteligencia artificial en la Universidad de Moscú, con un presupuesto de mil millones de rublos, unos 13,7 millones de euros.

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