Estados Unidos

El volcán Kilauea de Hawái entró en erupción

Una hora tras el suceso, un terremoto de 4,4 grados sacudió al archipiélago.
martes, 22 de diciembre de 2020 · 06:00

El volcán Kilauea, ubicado en la Isla Grande de Hawái, al sur del archipiélago, entró en erupción en la madrugada del lunes (horario local) y lanzó una nube de vapor a la atmósfera que duró aproximadamente una hora.

De acuerdo al Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS por sus siglas en inglés), la erupción sucedió en el cráter Halemaumau, ubicado en las cercanías de la localidad de Kilauea, cercano al parque nacional de volcanes del archipiélago.

El volcán Kilauea en erupción.

Según Tom Birchard, un pronosticador del Servicio Meteorológico de Hawái, un nuevo flujo de lava interactuó con un charco de agua dentro del cráter, lo que ocasionó que se produzca una erupción de corta duración pero vigorosa.

A su vez, el Servicio Meteorológico Nacional en Honolulu emitió una advertencia de una lluvia de ceniza caída del volcán. Más tarde, la agencia dijo que la erupción se estaba calmando y una "nube de vapor de bajo nivel" persistía en el área del archipiélago.

La nube de humo que generó la erupción del volcán.

Otras autoridades indicaron que durante la madrugada del lunes se dispararon unas  fuentes de lava a unos 50 metros hacia el cielo y que estas alimentaron un lago de lava en crecimiento dentro del cráter que solía contener agua. 

Una hora después de que el volcán haya entrado en erupción, un terremoto de 4,4 grados en la escala de Richter se sintió en todo Hawái. La USGS indicó que recibió más de 500 llamados sobre personas que fueron afectadas por el sismo pero no se encontraron serios daños.

El volcán Kilauea en erupción.

El volcán Kilauea, popular atracción turística del estado norteamericano, es uno de los volcanes más activos del mundo y ha estado en constante actividad desde 1950. 

Este entró en erupción por última vez en 2018, destruyendo más de 700 hogares y arrojando suficiente lava para llenar 320.000 piscinas olímpicas. La lava fluyó durante cuatro meses, dejando depósitos de hasta 24 metros de espesor en algunas áreas.