El Vaticano

El Vaticano sostiene que administrarse las vacunas contra el COVID19 es moralmente aceptable

El Papa Francisco también indicó que ningún empleado perderá su trabajo debido a la pandemia.
lunes, 21 de diciembre de 2020 · 18:13

En una nota de la congregación doctrinal del Vaticano, publicada el lunes, la Santa Sede indicó que administrarse las vacunas contra el coronavirus está permitido, siempre y cuando no hubiera alternativas.

El Vaticano comunicó a los creyentes católicos que era moralmente aceptable usar vacunas contra el COVID19, incluso si su producción empleaba líneas celulares extraídas de tejidos de fetos que fueron extraídos de algún embarazo.

Imagen aérea del Vaticano.

De acuerdo a la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos (USCCB por sus siglas en inglés), tanto la inmunización de Pfizer y la de Moderna, tienen alguna conexión con líneas celulares que se originaron con tejidos de interrupciones de embarazos en el último siglo. Está afirmación provocó que varios creyentes desconfíen del fármaco.

En el comunicado, la Santa Sede indicaba que las vacunas “se pueden usar en buena conciencia, con la certeza de que no constituye una cooperación formal” con las acusaciones que indicaba la USCCB. 

Dosis de la vacuna contra el coronavirus producida por Moderna.

A su vez, El Vaticano instó a la industria farmacéutica a desarrollar vacunas completamente éticas, y a los gobiernos y organizaciones internacionales a hacer estos fármacos más accesibles a las naciones más pobres del mundo.

Por otro lado, el lunes, el Papa Francisco prometió en una audiencia especial que ningún empleado del Vaticano perderá su trabajo debido a la pandemia del coronavirus, la cual dañó gravemente las finanzas de la Santa Sede.

El Papa Francisco durante la audiencia del lunes.

“Eres lo más importante aquí. Nadie se queda fuera, nadie perderá su trabajo ”, indicó Francisco a los trabajadores y sus hijos en la audiencia. “Nadie debería sufrir los desagradables efectos económicos de esta pandemia. Tenemos que trabajar más para resolver este problema, que no es fácil”, continuó.

La economía de la Santa Sede fue dañada severamente debido a los cierres de los museos durante la primera y segunda ola de la pandemia. Dichos establecimientos que suelen generar unos 100 millones de dólares al año sólo pudieron abrir por pocas semanas durante el verano.

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