INSOSPECHADO

El peor temor del Rey Felipe podría cumplirse: la historia se repetirá con la Princesa Leonor

La experiencia entre internados marcó la vida del Monarca, y hoy podría traerle graves consecuencias a su hija.
jueves, 9 de septiembre de 2021 · 06:00

En el caso del Rey Emérito, siempre nos tuvo acostumbrados a sus interminables idas y venidas de hospital en hospital, pero en el caso del Rey Felipe, a muchos extrañará saber que a pesar de su vitalidad y muy cuidada presencia -al menos ante las cámaras-, hay dos padecimientos que podría sufrir y en peores circustancias, existe la posibilidad de que la Princesa Leonor también pueda presentar síntomas en el corto tiempo. 

Este extraño cuadro nos remite a las crónicas del siempre polémico periodista Jaime Peñafiel: en una ocasión habló sobre las consecuencias de la endogamia en la familia real, y una probabilidad absurda de que la primogénita del Rey Felipe tuviera alguna complicación producto de aquella traza histórica, haciéndose eco de rumores infundados sobre alguna discapacidad en la Princesa Leonor que justificara tanto "ostracismo" de la vida pública durante su niñez. Sí, eso es exactamente lo que sucede cuando las ideas se agotan y hay que cumplir con ciertas pautas para publicar cualquier cosa, lo que sea.

Zarzuela parece ocultar algunas complicaciones de salud del Rey Felipe.

Pero luego el granadino reformuló la búsqueda de patologías en el seno de la familia real y esta vez pareció dar con algunos hallazgos concluyentes: existe cierta preocupación alrededor de dos enfermedades neurológicas que se pueden atribuir al cuadro clínico del Monarca y fácilmente su hija podría desarrollar como consecuencia hereditaria o adquirida.

Según apunta el juancarlista, el Rey Felipe presenta signos de onicofagia y narcolepsia: ambas complicaciones afloraron en el mismo rango etario de la Princesa Leonor, a los 16 años, cuando el entonces Príncipe de Asturias se encontraba cursando su último año del secundario en un prestigioso internado canadiense.

Las heridas del Rey Felipe son evidentes en ciertas ocasiones.

Para poner en contexto estas patologías, la onicofagia se refiere al hábito de mordisquear las uñas, dedos y cutículas. Esto no resulta extraño para el común de las personas, pues muchas lo padecen, pero en una personalidad como el Rey Felipe podría resultar muy extraño. La verdad es que no lo es tanto. Esta afección se manifiesta en algunos pacientes sometidos a grandes dosis de estrés y se evidencia en heridas, infecciones, daños en la estructura dental y el uso de tiritas adhesivas para ocultar el daño autoinfligido.

En cuanto a la narcolepsia, un término un poco más común, hablamos de una enfermedad de tipo neurológico que suprime el ritmo natural del sueño en las personas que viven con esta complejidad a cuestas. Esto se traduce en un sueño sumamente profundo una vez se manifiesta, en horas poco convencionales y en circunstancias que podrían ser de sumo riesgo, por ejemplo, al frente de un volante o, en el caso del Rey Felipe, podría ser en medio de un compromiso institucional. Hasta ahora, no ha sido descubierta la cura, pero sí hay tratamientos disponibles.

El Rey Felipe podría temer que el estrés comience a hacer estragos con la Princesa Leonor

Entonces, ¿cómo afectó esta segunda condición en el rendimiento escolar del padre de la Princesa Leonor en su año de estudio según Peñafiel? Pues en su relato explicaba que el ritmo del sistema canadiense era tan marcado que al Rey Felipe le costó mantenerlo debido a que, en ese entonces, se trataba de "un niño malcriado por mamá, flojo en los estudios, con cierta vagancia y falta de interés en general. No lo digo yo sino el general José Antonio Alcina quien fue, durante diez años, responsable de su educación y el único que conoció muy bien las debilidades y miserias humanas del hoy Rey de España".

En este sentido, ¿cuáles son las probabilidades de que la Princesa Leonor pueda ser víctima de este tipo de conductas nerviosas producto de la presión a la que estaría siendo sometida? Es muy pronto para saberlo, pero definitivamente el Rey Felipe no querría que su sucesora experimentara los mismos síntomas que él, pero si bien mucho de los métodos de enseñanza cambiaron, las obligaciones institucionales no. Por el bien de la Princesa Leonor, se espera que sus años venideros sean muchos más leves que los que tuvo su padre y hasta hoy le siguen pasando factura.