EXASPERANTE

Los gestos silenciosos de la Reina Letizia que le cortan el aire a Zarzuela y sofocan al Rey Felipe

La comunicación no verbal de la Monarca la ha metido en problemas en más de una ocasión
domingo, 5 de septiembre de 2021 · 10:31

Durante muchos años el rostro de la Reina Letizia ha sido objeto de escrutinio por parte de algunos opinadores mediáticos, quienes analizan a detalle cada uno de sus gestos y los procedimientos cosméticos que se ha realizado, pero si hay un aspecto en el que todos los expertos coinciden es que cuando así lo desea, la Monarca puede llegar a ser quizás demasiado expresiva.

En este sentido, uno de los sentimientos que la Reina Letizia no puede ocultar es su enojo y, en más de una ocasión, le ha dedicado al Rey Felipe sus peores miradas, de esas que atraviesan paredes. Y si somos justos, los reyes eméritos Don Juan Carlos, Doña Sofía, las Infantas y las hijas de la Monarca tampoco se han salvado de esto, y hasta los altos jefes de Gobierno han tenido en alguna ocasión que cruzar mirada con las dagas visuales de la Soberana.

El Rey Felipe siempre fue la "víctima" habitual de la Reina Letizia.

Una de las personalidades españolas que se enfrentó a las miradas llenas de ira de la Reina Letizia, fue el expresidente Mariano Rajoy. Según el portal "Merca2", la gobernante jamás comulgó con los ideales del exmandatario alineados al sector de la derecha política. Dicen que la Reina siempre abrazó las ideas libertarias de la izquierda, por tanto, esto explicaría por qué sentía tanta aversión por el exjefe de gobierno cada vez que debía cruzarse con él.

A nivel familiar, la Reina Letizia no tenía reparos en demostrar su antipatía, tanto en lo público como en lo privado, y así ha quedado inmortalizado en innumerables fotografías en las que se ha podido ver a la Reina Letizia dirigiendo su mirada furtiva a sus familiares políticos, donde destacaron especialmente las infantas. Su relación con la Consorte no fue la mejor desde el principio: se dice que estas nunca la aceptaron y fueron artífices de algunos desplantes y humillaciones que sufrió durante sus primeros años como Princesa de Asturias.

No queremos saber qué ocasionó esta severidad por parte del expresidente Rajoy, pero por los gestos del Rey Felipe y la Reina Letizia, nada bien estuvo aquello.

Lo mismo sucede con los reyes eméritos. En un principio la Reina Letizia debió soportar los regaños de doña Sofía y la desconfianza del Rey Juan Carlos por su pasado oficio como periodista. Ella sabía muy bien que desde el inicio los exmonarcas no estuvieron de acuerdo con este enlace, pero debieron acceder debido a las presiones del Rey Felipe. Sin embargo, la Soberana debió apañárselas mientras sus suegros gobernaban. Una vez que el Emérito abdicó, no tuvo la necesidad de seguir ocultando sus verdaderos pensamientos.

Ni siquiera la Princesa Leonor y la Infanta Sofía se han salvado de las miradas inquisidoras de su madre. Actualmente, ambas son dos jóvenes adolescentes, entienden el trabajo y están bastante habituadas a los rigores del palacio real, pero durante sus días de infancia, la Reina Letizia solía neutralizar sus típicas salidas infantiles tan solo con algunos segundos de mirada fija. Un gran ejemplo de ello fue durante el acto de abdicación del Rey Juan Carlos, que quedó totalmente opacado por los intentos silenciosos de la Consorte por corregir a sus hijas en pleno acto solemne.

A juzgar por la mirada de la Reina Letizia, algo no muy de su gusto sucedió en esa imagen.

De todos los anteriormente mencionados, es el Rey Felipe quien por lo general se lleva la peor parte. Desde aquel famoso "déjame terminar" que la entonces periodista le exigió al príncipe de Asturias en el anuncio de su compromiso hasta nuestros días, hay ocasiones en las que la Reina Letizia le ha dedicado sus miradas de 9 mm, pero un gesto ineludible de que las cosas no van bien es cuando ni siquiera se miran a los ojos. Hay quien dice que cada vez que los monarcas están en un acto oficial sin dirigirse la mirada, quiere decir que hay serios problemas en casa.

Con los años, la Reina Letizia se ha tranquilizado. Con la conquista de algunos espacios de acción que la han alejado del papel tradicional que se espera de la Consorte del Rey, su protagonismo es verdaderamente un aliciente en lo institucional. Además, los peores años ya han pasado, atrás quedó la forzada sumisión a los reyes eméritos, humillaciones, apodos y férrea crianza para edificar la personalidad y el comportamiento de sus hijas.

¿Quién podría olvidar los códigos familiares de la Reina Letizia que neutralizaron a las pequeñas Leonor y Sofía en la abdicación del Emérito?

Hoy en día, es ella quien hace la ley y ahora puede recoger la cosecha de sus buenas decisiones en el pasado. Es por ello que incluso se la ve mucho más distendida de lo que hemos estado acostumbrados a verla. No descartamos que en casa todavía sus gestos se endurezcan de vez en cuando, pero de cara a la opinión pública, a la Reina Letizia se la aprecia mucho mejor que en sus años más turbulentos.