HUMILLANTE

La peor frustración de la Infanta Elena frente a la prensa y con sus hijos como protagonistas

Si algo no tolera la Duquesa de Lugo es ver a Victoria Federica y a Froilán envueltos en controversias.
viernes, 24 de septiembre de 2021 · 04:00

Toda su vida vivió bajo los reflectores y la mirada de toda España puesta sobre ella, su hermana Cristina y su hermano, el actual Rey Felipe. Tanto hartazgo le ha causado a la Infanta Elena ser una persona pública que hoy en día, a pesar de mantenerse institucionalmente activa, la discreción y la opacidad mediática son un respiro.

Claro, siempre y cuando la ocasión lo amerite, la Infanta Elena sonreirá a las cámaras, es decir, cuando su presencia es requerida en alguna cita de carácter oficial. Siendo tan contadas estas ocasiones, el punto del interés de los medios ahora se centra en desentrañar su vida personal y deportiva. No es que le agrade, pero hasta ahora le ha sido imposible evitarlo y debe conformarse con al menos defenderse con su única arma disponible: el silencio.

La Infanta Elena es toda sonrisas en sus apariciones oficiales, caso distinto en su día a día.

Esto por lo general se cumple, a menos que sus hijos veinteañeros, Victoria Federica y Froilán Marichalar pongan la nota altisonante y se labren sus propios motivos para ver sus respectivos rostros estampados en las tapas de los diarios y las revistas. De todas las batallas que la Duquesa de Lugo ha librado en su vida, intentar transmitirles a sus vástagos la importancia del decoro y la discrecionalidad, ha sido quizás la más infructuosa, tomando en cuenta el abultado "expediente" que sus querubines han acumulado a lo largo de los años.

Vida fiestera, sonadas noches por los mejores locales de la noche madrileña, multas policiales por aparcar sus coches en áreas prohibidas, el uso de las tarjetas opacas, saltos de medidas sanitarias, el vaivén afectivo entre el primogénito Froilán con Mar Torres y las interminables giras de la socialité con su novio Jorge Bárcenas por todo el país en sus sesiones como pinchadiscos, son los temas que acompañan a los descendientes de la Infanta Elena, los cuales, en más de una ocasión, les han merecido algunos gritos y tirones de orejas.

Para la Infanta Elena evadir a la prensa es un trabajo de tiempo completo.

Ante su obvia incapacidad para mantenerlos a raya del ojo mediático, la Infanta Elena ha optado por dejarlos ser a gusto, ya con la mayoría de edad cumplida y corroborada, ¿Qué tanto más podría hacer? Opinión distinta tendría el padre de Froilán y Victoria Federica, Jaime de Marichalar, quien apenas puede mantener cierta cordialidad con su exesposa y ahora debe lidiar con el inconveniente de que la flexibilidad de su exesposa contrasta en su ánimo de encaminarlos. ¿Cuántos desencuentros no se habrá generado entre la expareja tan solo por este tópico?

No obstante, ella mantiene su convicción de que tanto Victoria Federica como su hermano mayor se aquietarán conforme pase el tiempo y en cuanto a la opinión que le merece o no algunas escenas que han estelarizado, para la Infanta Elena, recomendado es permanecer en silencio, que si algo debe reclamarles, no será precisamente frente a una cámara. ¿Por qué haría eso después de todo?

Pruebas de que en sus intenciones no está precisamente airear las miserias familiares en público, las tuvimos más de una vez. De hecho, la última vez que tuvo que verse las caras con la prensa ocurrió recientemente en la estación de Santa Justa, luego de disfrutar de una escapada de fin de semana en Sevilla. Apenas uno de los reporteros de "Europapress" comenzó a preguntarle sobre la relación amorosa de su hijo Froilán, uno de sus guardaespaldas saltó para protegerla y entorpecer el trabajo del reportero. Ella permaneció inmutable y en estricto silencio.

Por supuesto, no todos podrían tener a su servicio un escolta personal para evadir temas y situaciones incómodas, pero en el caso puntual de la Infanta Elena, resulta perfectamente necesario, pues tal como se aprecia en video, siempre hay alguien dispuesto a velar por su tranquilidad.