INESPERADO

Los gustos más desagradables de Máxima de Holanda que muestra en público y no agradan a nadie

La consorte muestra sus peores gustos a plena luz del día, pero para ella "Más es más".
miércoles, 22 de septiembre de 2021 · 04:00

Por temas de sello distintivo, cada una de las reinas y monarcas de Europa ha podido desarrollar una imagen personal, labrada entre aciertos y fallos a través de los años. La reina Letizia aún no parece entender que algunas telas arrugan en lugares indeseados, pero sabe que los rizos muy definidos ni le van. Su gran amiga Máxima de Holanda también es un gran referente de algunos desaciertos, pero resulta tan simpática y dulce a la vista de todos, que se le acuña cada error a un tema de "personalidad" y energía desbordante. Por menos que eso, a la consorte del rey Felipe ya la habrían crucificado.

Porque a los efectos de la neerlandesa, el concepto "Menos es más", sencillamente le resulta aburrido. Si puede combinar unos preciosos zapatos de Massimo Dutti y sombrero de ala con un vaporoso vestido verde esmeralda en seda a pleno mediodía y en una granja lechera, solo Máxima de Holanda se atreverá sin duda alguna.

Solo Máxima de Holanda podría hundir sus finísimos tacones de aguja en tierra y lodo para documentar sus visitas de Estado en algunas localidades del país orange.

No obstante, hay ciertos gustos que desencantan a algunos, por considerarlos demasiado: por ejemplo, las flores de gran tamaño en los tocados que en ocasiones adornan su cabeza, vestidos en colores vibrantes y estilismo a juego, pero si algo resulta discordante a la vista es la aparición de bichos colgantes de pesadas formas y medidas anidando entre sus ropas.

Sí, exactamente eso. Insectos de toda clase en forma de sujetadores de cabello y broches que se apoderan del prestigioso joyero de su colección personal, porque dudamos seriamente que la emérita Beatriz se las haya transferido una vez unida en sagrado matrimonio con el rey Guillermo. Para el diario "La Nación", su gusto por estos particulares accesorios merecieron una mención especial, dado que, hasta ahora, es la única reina consorte que conocemos con una auténtica filia por estas impresionantes joyas inspiradas en pequeñas plagas del mundo animal.

Por muy raro que resulte, Máxima de Holanda no se limita a especies "aceptables", siente gusto por aquellas que son más dignas de alguna reina de Egipto que de una consorte moderna .

¡Ni mariposas ni libélulas con lindas alas de colores pastel! Máxima de Holanda redobla la apuesta con escarabajos egipcios y arañas de dimensiones apreciables. Tan exóticos e impresionantes como se ven, queda tácito decir que muchas de estas piezas han viajado desde lejos para coexistir entre sus prendas más apreciadas. Muchas de ellas son parte de las colecciones del arquitecto argentino Celedonio Lohidoy, con quien se reúne en cada oportunidad que visita su tierra natal.

Es una mujer joven de alma y aspecto, muy educada y decidida. Sabe lo que quiere, lo que le queda bien y se anima a combinar. No pide creaciones especiales: llega al local y elige entre las piezas que están a la venta. Es la clienta perfecta porque elige entre lo que hay, no se queja: si le gusta algo, se lo lleva.

Parece que Máxima de Holanda no les teme a estos insectos ni como joyas ni en su versión original.

Los usos que la esposa del rey Guillermo les da a estas joyas resplandecientes entre metales y cristales son todo lo más variado posible, como si de la famosa perla española "la peregrina" se tratase. Estos insectos pueden jugar entre sus capas, o de pronto aparecer en su cabello o incluso en la cintura de sus vestidos. En algunas oportunidades, Máxima de Holanda puede combinarlos con pendientes florales, así que resulta un factor de distracción muy bien pensado.

Así que no importa qué colores use en sus atuendos. Extraño para algunos, excéntrico para otros y un gran plus para los amantes de los insectos. De forma impensable, Máxima de Holanda siempre logra que funcionen y hoy sus características joyas son piezas infaltables que hacen a su estilo muy particular y, sobre todo, irrepetible.