INÉDITO

La reina Letizia en serios aprietos por un posible reencuentro con los eméritos y las infantas

La monarca y Zarzuela intentan crear las condiciones para que los mundos no colapsen.
miércoles, 22 de septiembre de 2021 · 03:00

Si existe un evento que guste por igual a quienes siguen con atención los temas monárquicos, sin duda son las bodas. No son tan comunes como los nacimientos y otros eventos de similar presencia social y resultan espacios propicios para reunir a varios representantes de las casas reinantes. Pero lo que para muchos es verdaderamente la joya vedette de la corona, para "royals" como la reina Letizia, esto puede resultar una auténtica pesadilla.

Para finales de este mes tendremos no una, sino dos bodas y tanto el rey Felipe como la reina Letizia están cordialmente invitados, eso sí, ellos y el resto de la familia real que incluye a los eméritos, Don Juan Carlos y Doña Sofía, quienes en todo caso llevan sobre su peso la mayor gravedad de las relaciones consanguíneas.

La reina Letizia brilló con luz propia en algunas bodas reales como princesa de Asturias.

Hace algunos meses, la prensa internacional destacaba que Jorge Romanov, duque pretendiente al desaparecido trono ruso, cuna de la legendaria familia de zares, contraerá nupcias con su novia de varios años, Rebecca Bettarini. Se prevé que a esta "modesta" celebración -comparable a la boda del rey Felipe y la reina Letizia con 1200 invitados-, se unan los monarcas actuales, el rey Juan Carlos y la reina Sofía como parte de los 400 asistentes que forman parte de la exclusiva lista.

Quizás este vasto compromiso pueda ser eludible para el monarca y la consorte, pero quizás no tanto para los eméritos. Estos guardan una excelente relación histórica y familiar con Maria Mihailovich, madre del novio, quien se autoproclamó como la única descendiente directa de los zares y nombró a su hijo heredero. Con la ocupación bolchevique y posterior conformación de la Unión Soviética, los pocos nobles que lograron escapar se dispersaron por Europa. España recibió a María y su vástago y hasta hoy la gratitud y familiaridad se mantiene.

El zarevich de Rusia, Jorge Romanov y su premetida, Rebecca Bettarini.

Para la segunda boda, quizás las cosas se compliquen para la pareja real. Jaime de Borbón-Dos Sicilias, duque de Noto, junto a su prometida, lady Charlotte Diana Lindesay-Bethune de Escocia será el segundo noble a matrimoniarse. El referido es bastante cercano al núcleo fuerte de la Corona, pues es primo de Don Felipe, porque su abuelo, el infante Don Carlos, fue uno de los mejores amigos del emérito Juan Carlos.

Jaime de Borbón-Dos Sicilias y su prometida han invitado al rey Felipe, la reina Lettizia y al resto de la familia en pleno.

El verdadero problema en este caso no es el novio en sí, sino su padre, Pedro de Borbón-Dos Sicilias, quien mantiene una amistad infranqueable con el rey Felipe y la reina Letizia,  así como también con las infantas Elena y Cristina. Si unimos las piezas, el resultado salta a la vista: si la consorte quisiera asistir para acompañar la felicidad de su gran amigo, tendrá que soportar interminables minutos de tensión junto a su familia política.

Sería un verdadero evento por sí solo un posible reencuentro entre la reina Letizia y sus cuñadas.

Para el monarca y la reina Letizia, es tiempo de decisiones rápidas y definitivas. Hasta ahora Casa Real no se ha pronunciado al respecto, ni las infantas Elena y Cristina, quienes tampoco han emitido declaraciones para confirmar o negar su asistencia. En el peor de los casos, el asunto podría resolverse, a fin de eliminar cualquier situación de tirantez familiar, con que solo asita la reina Sofía en representación de todo el clan.

Viendo cómo se encamina la situación, habrá que esperar hasta el próximo sábado. En realidad, sería icónico volver a ver a la reina Letizia con puesta de largo. Si en algo se ha distinguido Su Majestad, es en hacer de sus apariciones en estos eventos verdaderos motivos de celebración para la prensa, pero también sería bastante incómodo, y si algo muchos esperan es poder ver a los Borbones reunidos bajo un mismo techo. (Con información de Vanitatis).