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Los peores recuerdos de la Reina Sofía afloran con la partida de la Princesa Leonor a Gales

La Emérita no podría soportar que la de Asturias sufriera las mismas humillaciones que ella.
jueves, 2 de septiembre de 2021 · 06:00

La notable ausencia de la Reina Sofía no dejó a nadie indiferente. Es posible que la última vez que la abuela y la nieta pudieron compartir espacios fuera durante su estancia en Palma de Mallorca, caminando de la mano junto al resto de la familia. De ser así, su despedida de la Princesa Leonor fue mucho antes. Queda claro que los tiempos de posado oficial se terminaron, así como los motivos para que ambas figuren en el mismo retrato.

Este es un hecho relevante que permite a la escritora catalana Pilar Eyre recordar en sus controversiales crónicas un hecho que oscurece los pensamientos de la Emérita cuando de internados se trata.

La Reina Sofía se alegra de que su nieta, la Princesa Leonor, obtenga una gran experiencia de vida en el Atlantic College.

Es posible que la Reina Sofía haya quedado gratamente sorprendida al enterarse de las nuevas dinámicas educativas que contemplan colegios como el "UWC Atlantic Collage", frente a aquellas doctrinas caducas que ella misma debió vivir en su más tierna infancia y la marcaron para siempre.

La escuela alemana forjadora de futuros reyes Kurt Han de Salem, fue un recinto escolar al que acudió la Reina Sofía cuando apenas alcanzaba los 12 años de edad, que en sus memorias se sintió más como un exilio en lugar de una oportunidad de oro para formarse. ¡Cuántas lágrimas le costó a la madre del Rey Felipe su adaptación en aquel colegio en el que forjaron su carácter!

En este colegio alemán, la Reina Sofía tuvo que rebelarse ante los adultos a su cuidado para no ser presa de los constantes castigos que recibían sus compañeros.

Según lo describe la escritora, este centro de reclusión para niños de alta cuna era un lugar "con uniforme asexuado, frío, comida escasa y disciplina militar".

Los castigos eran el método "más efectivo" para mantener a los estudiantes a raya y, sin embargo, la Reina Sofía encontró la suficiente fuerza para pelearse con sus maestros, al punto de discutir con su profesor de griego y ser cambiada de salón de clases para no incordiar con él en otro posible asalto.

Los tiempos han cambiado y la Reina Sofía se maravilla ante las oportunidades que ofrece el nuevo colegio de la Princesa Leonor.

Al menos puede resultar un alivio para la Reina Sofía saber que trapear pisos, lavar y pelar papas, servir la mesa bajo amenazas y realizar actividades físicas en un gimnasio húmedo y a punto de congelamiento a primeras horas de la mañana, no será parte de un sistema de adoctrinamiento del que la Princesa Leonor sea víctima y le traiga grandes penas en su futuro.

Hoy en día las cosas son muy diferentes y si bien la Princesa Leonor deberá realizar algunas de estas actividades, también habrán espacios para el aprendizaje de otras artes y oficios más alentadores y podrá integrarse en campañas de conservación y otras actividades edificantes para su crecimiento personal. ¡Qué no hubiera dado la Reina Sofía por una oportunidad de esas!