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Las decisiones de la Reina Letizia que casi le valen el divorcio pero por las que hoy ríe de último

Un breve repaso a los porqués de la Monarca que causaron escozor y alarma, pero que hoy resultan perfectamente comprensibles.
viernes, 17 de septiembre de 2021 · 15:45

Uno de los grandes temores que enfrentó Casa Real debido al Rey Felipe, en ese tiempo Príncipe de Asturias, fue cuando comunicó su decisión de casarse con la joven y hermosa periodista, Letizia Ortiz. Ella desde el primer día dejó muy en claro un par de asuntos puntuales: no estaba bajo ningún concepto dispuesta a ser un bonito adorno de su futuro marido, y su nombre, particularmente, se escribe con "Z". Un debut cortesía de la hoy Reina Letizia, que ya daba de qué hablar desde mucho antes que decidiera mandar a callar sutilmente a su novio con aquella frase famosa "Déjame terminar".

Por supuesto que para el Rey Felipe el camino junto su esposa no siempre fue un lecho de rosas. Hipnotizado en principio por el carácter extrovertido de su guapísima novia que iluminaba cualquier espacio en el que se encontrara, y aquella "cabeza bien amueblada" que muy bien definió su padre, Jesús Ortiz, nunca imaginó que en más de una ocasión la Reina Letizia se impondría a sangre y fuego por hacerse lugar dentro de la institución y hacer valer su posición como Consorte, incluso por encima de su investidura como Rey.

No siempre fue fácil para el Rey Felipe y la Reina Letizia.

Porque definitivamente a la Reina Letizia hay que quererla para entenderla. Hoy, tras casi dos décadas de trabajo ininterrumpido, el reconocimiento a su profesionalismo, una familia sólida y una heredera magistralmente encaminada hacia el futuro, entendemos los hechos que en un momento, causaron estupor, confusión e incluso dieron fuerza al deshonroso presagio que luego se revirtió en cierta parte sobre el Rey Juan Carlos cuando afirmó: "Esa mujer se va a cargar a la Monarquía".

Cómo olvidar los trágame tierra que el Rey Felipe debió pasar cuando la impetuosa Soberana se negaba a asistir junto a él a algunos actos y eventos oficiales en los que era menester su presencia pero que ella no consideraba, pues iban a en contra su deseo de ser más que un hermoso complemento que orbitaba sobre la figura incuestionable de Su Majestad. ¿Cuántas discusiones no se trasladaron desde el trabajo al hogar por este tipo de decisiones?

En más de una ocasión la pareja afrontó algunas crisis, pero ninguna como la apodada "Crisis de las Reinas" en Mallorca.

Una de estas ocasiones fue durante el último encuentro entre los reyes y el expresidente norteamericano Donald Trump, quien se hiciera acompañar por su esposa, Melania Trump. Para la Reina Letizia era insostenible tomar el té y comer galletitas junto a la entonces Primera Dama, cuando realmente deseaba participar en la reunión entre el Rey Felipe y el Mandatario, pues allí se discutirían temas de carácter geopolítico y global que a la Monarca le interesaban. Nada de esto sucedió y en cambio los medios se desgastaron en examinar a detalle sus estilismos, a quién le quedaba mejor qué cosa, y cuál de las dos reciclaba más trajes.

Pero pacientemente la Reina Letizia siempre supo elegir sus batallas. Se negó su asistencia a la conmemoración de los 100 años desde el cese de la Segunda Guerra Mundial, mantuvo a raya a todos los familiares del Rey hasta que fueron desvinculados de Casa Real cuando el Rey Felipe se proclamó tras la abdicación del Emérito Juan Carlos. Luchó y venció para que sus hijas, la Princesa Leonor y la Infanta Sofía, no fueron sometidas a la constante exposición pública que otrora sufriera el Soberano a manos de los eméritos en su niñez.

Para los tiempos actuales, el Rey Felipe y la Reina Letizia han superado grandes obstáculos. (Foto cortesía: Bekia)

Cada bronca, cada encuentro y cada enemistad valió la pena a la vuelta de casi 20 años. Sí que contrajo ciertos riesgos que en su momento la Reina Letizia no previó como la llamada "crisis de las reinas", protagonizada por la consorte actual y su suegra, la Reina Sofía en la catedral de Palma de Mallorca en 2018 -que muchos medios insisten en que casi le cuesta el divorcio-. Quizás este fue el punto de quiebre que necesitó para calmar un poco las cosas, pues a este ritmo habría sido ella la mayor perjudicada.

Pero el camino ya estaba trazado y una vez dispuesta a cambiar el curso de las cosas, se enfocó en lo que mejor sabe hacer. Su trabajo ayudó a reflotar el buen nombre de la Corona y los esfuerzos sostenidos de la Reina Letizia por salvar a esta institución tan golpeada en términos de imagen son incuestionables. Estos son momentos de tranquilidad para la Reina Letizia. Puede mirar hacia atrás y quizás considerar que en algunos casos pudo hacer las cosas de forma diferente, pero lo hecho, hecho está y ahora disfruta de la buena cosecha que sembró aún cuando muchos dudaban de su capacidad para ser la perfecta sucesora de la Reina Sofía.