TRISTEZA

Unas de cal para la Reina Sofía y otras de arena para Letizia: los recuerdos que siempre las separan

Sabemos qué sucedió hace 60 años por estas fechas y no resulta agradable para la Emérita recordarlo.
martes, 14 de septiembre de 2021 · 16:37

Mientras que la Reina Letizia recibió hoy la importantísima distinción "exalumna de honor" como parte de la celebración del 50 aniversario de la Facultad de Comunicación en la Universidad Complutense de Madrid, y durante el acto tuvo un gran momento lleno de invaluables recuerdos y particulares anécdotas, la Reina Sofía no podría decir lo mismo, tras recordar qué pasó exactamente hace unos 60 años en un día cercano a estas vísperas.

Dos formas de vivir el mismo reinado: los sacrificios de la Reina Sofía y las buenas cosechas de la actual Soberana.

Exactamente un 13 de septiembre, según nos versiona el diario "Infobae", la entonces Princesa Sofía de Grecia se encontraba a punto de encarar su primer y mayor sacrificio familiar y con miras a lo institucional, cuando aceptaba comprometerse con el Rey Juan Carlos para convertirse en Reina Consorte de España.

Este acto informal se llevó a cabo en el hotel Beau Rivage de Lausana, la residencia de la Reina Victoria Eugenia, quien era abuela del poco precavido y romántico Príncipe de Asturias. Sin arrodillarse, sin protocolo alguno -pues hay que entender que aquella unión entre el Rey Juan Carlos y la Reina Sofia fue basada en la más pura conveniencia de dos reinos en decadencia-, el entonces "Juanito", no tuvo una mejor manera de pedirle matrimonio que arrojándole el anillo de compromiso a la joven, no sin antes advertirle un par de segundos antes "¡Cógelo, Sofi!".

A pesar de la singular y nada emotiva pedida de mano, la Reina Sofía aceptó su destino.

Por supuesto, esta anécdota bastante "atípica" sobre aquellos años donde la formalidad eliminaba cualquier forma de espontaneidad, se conoció gracias a la participación de la Reina Sofía en una única entrevista que concedió a la periodista Pilar Urbano, una vez coronada.  

Sobre este hecho particular también el Rey Juan Carlos tuvo algunas palabras para celebrar su alianza matrimonial con la Reina Sofía en alguna oportunidad, justo antes de celebrar su boda con ella: "Amo a la princesa Sofía desde el primer momento en que la vi. Es una de las pocas mujeres que conozco capaz de llevar con toda dignidad una Corona Real".

Se pensó que con la llegada de los hijos al matrimonio del Rey Juan Carlos y la Reina Sofía se resolverían algunos temas "de fondo".

Lo paradójico es que aquel "primer momento" al que el Emérito se refería, quizás tuvo que ver con la primera vez que pensó en ella como una fuerte candidata a ser su esposa, pues en realidad ya llevaba 7 años conociéndola, y durante ese tiempo el exmonarca tuvo toda una variada selección de relaciones previas con otras mujeres antes de dar el paso hacia el altar. ¡Ay, la sangre Borbona!

Pero en aquel entonces, mientras el Rey Juan Carlos disfrutaba de los favores de algunas mujeres entre aristócratas, nobles y plebeyas, hay versiones que aseguran que el gran amor de la Reina Sofía fue el Príncipe Harald de Noruega, aquel guapísimo y muy rubio aristócrata escandinavo, quien a pesar de que sentía mucha simpatía por la joven griega, ya había entregado su corazón a su actual Consorte Sonia de Noruega, de orígenes plebeyos. Su historia en común, tan sacrificada como casi heroica en la que el amor prevaleció, iba de forma paralela al interés romántico no correspondido de la dulce Sofía.

Si algo no puede restárseles, es que supieron trabajar juntos por el bien de la Corona, aunque para la Reina Sofía fue un gran sacrificio de vida, y el Rey casi se carga a la institución.

Digámoslo así, el Rey Juan Carlos, desde la pluma de escritoras como Pilar Eyre y Pilar Urbano vino a ser una suerte de "plan B" ante el rechazo sufrido por la Reina Sofía: no es que la madre de la Emérita, la Reina Federica de Grecia, estuviera encantada con su yerno de repuesto, de hecho hay documentos y testimonios que comprueban que ella jamás lo soportó, y hasta apodos nada cariñosos tenía para referirse a él, pero la Reina Sofia ya se hacía mayor en comparación con otras doncellas y el tiempo apremiaba. La boda se iba a realizar costara lo que costara.

¡Vaya que fue alto el precio! En la actualidad conocemos mucho de lo que fue esta unión, que sirve como un claro ejemplo de aquella frase que reza "Todo lo que empieza mal termina mal". Hoy el Rey Juan Carlos actualmente reside en Abu Dabi, mientras que la Reina Sofía permanece en Zarzuela rodeada de recuerdos y momentos que no volverán: si bien algunas vivencias familiares pasadas no tienen asidero en el presente, tampoco aquel episodio casi accidentado, cuando tuvo lugar la pedida de mano más particular de que se haya oído jamás y lamentablemente ella fue la triste protagonista.