INDIGNANTE

La Infanta Elena: la más noble, incomprendida y desventajada de la Familia Real

Pese a las humillaciones, el machismo y la soledad, la Duquesa tiene mucho para ofrecer.
lunes, 30 de agosto de 2021 · 06:00

Todos conocemos la cara visible de la Infanta Elena, siempre servicial y dispuesta a llegar hasta cualquier punto geográfico del planeta para brindar compañía y contención a sus seres queridos. Lleva actividades filantrópicas de cara al deporte y muchos aseguran que heredó la simpatía campechana y castiza de su padre, el Rey Juan Carlos. Sin embargo, detrás de esta perfecta combinación de lo que significa llevar el apellido Borbón lo mejor posible, hay otros temas que la han marcado de forma profunda.

La Infanta Elena hoy es la gran unificadora de las piezas rotas de su familia.

Es tan dada a escabullirse de la prensa y evitar cualquier situación que la exponga públicamente, que cuando protagoniza varapalos como la furtiva ida a Abu Dabi junto a su hermana Cristina para vacunarse contra el Coronavirus, hubo cierta consternación pero Madrid no encendió las hogueras, quizás el sentimiento de indignación fue reemplazado luego por el de extrañeza, porque la verdad sea dicha: aunque su trabajo de representación para la Corona sea casi inexistente, aún cuenta con el cariño de muchos sectores de la población.

Incluso hay quienes se preguntan qué habría pasado si después de dos siglos, la Infanta Elena y no su hermano el Rey Felipe hubiera sido llamada a gobernar, si al Rey Juan Carlos no se le hubiera ocurrido aquella idea de declararla "psicológicamente incapaz para gobernar", siendo su primogénita.

La Infanta Elena asistió a la proclamación de Felipe y lo apoyó sin miramientos, aunque su relación ya tenía fisuras y no imaginaba el escenario de hoy.

Alguna razón habría tenido el Rey Juan Carlos para argumentar aquello, pero lo cierto es que según la Ley Sálica que fundamenta los preceptos legales de la institucionalidad de la Familia Real y Zarzuela, si bien las mujeres no quedan fuera de la ecuación para ser primeras en línea sucesoria como ocurre con Leonor, sí que pueden ser desplazadas por un integrante varón y esto precisamente fue lo que pasó en el caso de la Infanta Elena.

La sucesión en el trono seguirá el orden regular de primogenitura y representación, siendo preferida siempre la línea anterior a las posteriores; en la misma línea, el grado más próximo al más remoto; en el mismo grado, el varón a la mujer, y en el mismo sexo, la persona de más edad a la de menos.

La Infanta Elena sembró en sus hijos amor por su abuelo, el Rey Juan Carlos.

Otro tema que ensombrece a la Infanta Elena es su fracaso matrimonial con Jaime Marichalar, padre de Froilán y Victoria Federica. Pilar Eyre aseguró, en su blog de la revista "Lecturas" 'No es por maldad' que, contrario a lo que siempre se manejó, fue el Rey Juan Carlos y no su madre, Doña Sofía, quien se opuso a su divorcio cuand la aristócrata sintió que aquella unión sobrepasaba los límites de su tolerancia.

Ya le he dicho que una mujer separada, en España, socialmente se convierte en un cero a la izquierda. ¡Tiene que aguantarse, como hemos hecho todos!

La Infanta Elena no es la hija más cercana a la Emérita Sofía, pero definitivamente hay amor y le dedica también tiempo y compañía.

Muchos no entienden cómo es que la Infanta Elena no intentó reconstruir una vida luego de separada, si después de todo no es la primera vez que una "royal" lo hace, y para muestra el largo prontuario amoroso de las Grimaldi como Carolina y Estefanía de Mónaco. Lamentablemente, esto no resulta posible, pues la Infanta Elena se separó jurídicamente por lo civil pero no por la Iglesia, así que ambos siguen casados, al menos ante Dios. Esto explica por qué el aristócrata también ha permanecido solitario hasta nuestros días (con información de "Mujer Hoy").

Sin embargo, la Infanta Elena no parece siquiera recordar algunos de estos capítulos oscuros de su vida, sigue adelante y en su vida todo parece ir viento en popa, aunque para compartir con su familia deba recorrer grandes distancias y las malas opiniones no dejen de acecharla a cada paso que da.