IMPOSIBLE

Las actitudes más "borde" de la Reina Letizia que han agotado la paciencia del Rey Felipe

Es por razones como estas que el Soberano de vez en cuando repasa las capitulaciones matrimoniales que la Consorte firmó.
sábado, 28 de agosto de 2021 · 17:09

Pudo quizás anotarse unos cuantos puntos en los sondeos de popularidad, realizadas por algunas firmas encuestadoras para medir el pulso de la población con respecto a los miembros de la familia real, pero en el caso puntual de la Reina Letizia, aunque muchos reconocen su trabajo y profesionalismo, aún resienten el comportamiento reservado y borde que a veces la Monarca ha expuesto en público.

A la Reina Letizia, muchas veces su actitud la ha perjudicado.

¿Quién no recuerda aquel famoso "déjame terminar" que la Reina Letizia le arrojó al Rey Felipe, quien en ese entonces era su prometido y Príncipe de Asturias? El gesto fue inmediatamente catalogado como el primer acto de soberbia público que la soberana exteriorizaba contra el Monarca, pero a lo largo de estos 17 años son muchas las ocasiones en las que la Reina Letizia ha dejado claro que el cargo se le ha subido a la cabeza.

Porque definitivamente a la impetuosa asturiana hay que quererla para entenderla: su camino para hacerse un lugar entre su familia política no ha sido menos que espinoso y en la actualidad, para quienes hoy figuran como los familiares del Rey Felipe, ella ha sido la gran villana de la historia, una que por cierto no ha tenido reparos en descargar algunos comentarios contra su esposo y todo el que se mal atraviese.

Aquel "déjame terminar" de la Reina Letizia hacia el Rey Felipe es recordado como su primera falta grave.

Lamentablemente, es el Rey Felipe quien se encuentra en medio y hubo ocasiones en las que la Reina Letizia protagonizaba algunas escenas en público por hacer gala de algunos desplantes verbales hacia su esposo, como en una ocasión en el 2008 cuando por una causa aún desconocida, le reclamó "Hoy estás sordo, la verdad!".

Y la verdad es que el Rey Felipe puede tolerar las "salidas" de su mujer con toda serenidad y calma, pero si algo le resulta intolerable es encontrarse en medio de la complicada relación entre la Reina Letizia y la Emérita Sofía: por años tuvo que tolerar la tirantez entre las dos reinas, como sucedió durante la celebración de una misa en la catedral de Palma de Mallorca en 2018. Dicen que este enfrentamiento casi le cuesta el matrimonio a la Consorte, no solo por el vergonzoso episodio, sino por manchar la impoluta imagen de su hija, la Princesa Leonor.

Se dice que la Reina Letizia cambió mucho de su actitud soberbia luego del episodio en Palma de Mallorca.

Pero en ocasiones, la misma población ha sido testigo de algunas manifestaciones de soberbia por parte de la Reina Letizia. Olvidemos aquel presuntuoso episodio en el Corte Inglés por una marca de champú que no consiguió, y el regaño que le profirió a uno de sus guardaespaldas cuando casi se "mata" con un escalón mientras saludaba a varias personas en medio de un acto público: una actitud que sin duda desencantó a la opinión pública y tuvo lugar en plena pandemia el pasado año 2020.

Eran tiempos convulsos, de incertidumbre y aislamiento, en los que la empatía debía ser la bandera que enarbolara Casa Real para generar cercanía con las comunidades. No obstante, a la gobernante se le olvidó quitarse la corona de la cabeza cuando en más de una ocasión se dirigió a la población con el siguiente saludo: "Buenos días, soy Letizia, la Reina". Por supuesto, a muchas personas no les agradó aquello, ¿era necesario destacar el estatus, remarcar su nombre y recordarnos en qué trabaja? ¡Luego se preguntaba por qué las videoconferencias resultaron todo un fracaso comunicacional durante los días de pandemia!

La Reina Letizia tuvo un último atisbo de su personalidad durante los días de aislamiento por pandemia.

Ciertamente, la Reina Letizia no es la más espontánea ni la más emotiva y cercana, pero si algo debe reconocerse es su dedicación al trabajo y el esfuerzo en cada una de sus obligaciones de agenda. Ha sido durante este último año uno de los grandes escenarios en los que ha sabido lucirse en su papel como Consorte, e incluso durante estas últimas vacaciones en la isla balear, sorprendió con una actitud mucho más distendida, que correspondía al cariño de los mallorquines.

Fue sin duda un gran giro de tuerca tras casi dos décadas de pésimas actitudes, malos entendidos y, por supuesto, muchos ríos de tinta, pero ya se puede ver en la Reina Letizia una actitud mucho más madura, centrada y sobre todo respetuosa con el Rey Felipe. Después de tantos tropiezos, estelarizar escándalos y figurar en titulares, algo debió aprender.