INESPERADO

Adiós, mamá: la Infanta Elena vuelve a Madrid sin previo aviso y deja atrás a la Reina Sofía

La Duquesa de Lugo tiene otras prioridades y vacacionar no es una de ellas, al menos en los próximos días.
viernes, 27 de agosto de 2021 · 04:00

Luego del momento de gran efervescencia mediática causado por la reaparición de la Reina Sofía en Palma de Mallorca, esta vez acompañada por su hermana, la Princesa Irene, quien mostró una evidente mejoría en su estado de salud, esta vez la gran ausente fue su primogénita, la Infanta Elena.

Hace apenas algunos días, la Duquesa de Lugo arribó a la isla balear para pasar algunos días con su madre después de unas cortas visitas a su hermana, la Infanta Cristina, en las costas de Bidart y al Rey Don Carlos en Abu Dabi, pero nadie esperaba que la Infanta Elena se despidiera tan pronto de uno de sus lugares favoritos en cuanto a destinos turísticos se trata.

No obstante, la razón de su regreso a Madrid está más que justificada. En atención a su compromiso con el deporte, la Infanta Elena no pudo perderse la inauguración de los Juegos Paralímpicos que se celebran en la ciudad deTokio, Japón, y cuya ceremonia de apertura fue justo este jueves 26 de agosto.

Es por ello que en su calidad de presidenta honoraria del Comité Nacional, cargo que ostenta desde 1995, asistió a la inauguración de la Casa Paralímpica de España, cuya sede se erige en las instalaciones del palacio de los Duques de Pastrana.

La Infanta Elena realizó un viaje relámpago a Madrid para estar en tiempo y forma junto al Comité Paralímpico en una ocasión tan especial.

Con su asistencia, se espera que la Infanta Elena pueda dar mayor visibilidad a esta importante cita deportiva. Es por ello que vistió con el equipamiento de selección, y dirigió unas sentidas palabras a los asistentes.

En el encuentro, el inicio oficial de los Juegos Paralímpicos, se pudo observar desde una pantalla gigante que la Infanta Elena y todos los presentes pudieron admirar la ceremonia deportiva. Luego de ello se procedió al encendido del pebetero, cuya misión estuvo a cargo del arquero olímpico Antonio Rebollo, que tuvo el honor de hacer lo propio durante la ceremonia de los juegos de Barcelona '92, en una de las demostraciones más impresionantes de estas ediciones.

La Infanta Elena estuvo de muy buen ánimo al reconocer el gran desempeño de los atletas que representan al país en esta gala deportiva mundial.

Particularmente para la Infanta Elena, los juegos de Barcelona 1992 tuvieron un especial significado que hasta ahora debe atesorar con especial cariño: gracias a la rápida acción de uno de los camarógrafos presentes durante el acto de apertura, fue captada la icónica imagen en la que la Duquesa estallaba de lágrimas y emoción cuando la selección española se presentó en el estadio olímpico. Uno de los atletas y abanderado fue precisamente el Rey Felipe quien, en aquellos días, era un joven y sonriente Príncipe de Asturias.

Pese a que la historia ha cambiado un poco y los hermanos actualmente no son los más cercanos, esta es una de las muy pocas actividades dentro de la agenda real en las que aún la Infanta Elena puede permitirse participar. De hecho, el deporte es una de las causas sociales que más defiende y siempre se puede contar con su asistencia en muchas actividades concernientes a estas disciplinas.