IMPUNIDAD

Insólito: el Rey Juan Carlos ahora es un "hombre de ley" y no responderá ante la justicia

El Rey Emérito pudo ser un hombre enamoradizo, pero nunca habría desafiado la ley.
domingo, 22 de agosto de 2021 · 03:00

Si algo debemos concederle al Rey Juan Carlos es que durante sus años de reinado, fue un hombre de visión: trabajó, hizo grandes contactos y se involucró en cuanto negocio se atravesó para asegurarse una jubilación dorada. En parte cumplió con su cometido, aunque todo resultó dentro del espectro de lo imprevisto: su retiro ahora es un exilio, pero el brillo sigue allí. ¿Tuvo el Emérito límites alguna vez? ¿Hasta dónde llegó el derroche exacerbado y cuándo empezaron sus hábitos "ahorrativos" en los paraísos fiscales?

Para la opinión pública esto tiene nombre. Para la Fiscalía es una investigación de mil cabezas y, por ende, no habrá veredicto en el futuro próximo, para Hacienda todo va bien mientras declare todo lo percibido. ¿Cómo puede resultar posible tanta indulgencia? Pues el diario "público.es" aclara la interrogante: el Rey Juan Carlos pudo actuar durante 40 años a sus anchas simplemente porque el Estado se lo permitió.

El Rey Juan Carlos tuvo un gran aliado, el más poderoso e influyente: el Estado. 

Estas transacciones nunca habrían sido tan opacas como se piensa. El Rey Emérito puede ser investigado por algunos negocios de dudosa procedencia, pero esto no representa la totalidad de lo amasado por el Padre de la Democracia en sus arcas personales, por concepto de "regalos y donaciones para su disfrute personal" que hasta ahora se reportan en unos sólidos 100 millones de dólares de los 1800 que heredarán las Infantas en el futuro. Todo esto, bajo el amparo de una ley vigente desde 1982 hasta nuestros días, que exime al Rey Juan Carlos de tributar estas entradas y que, por cierto, fue aprobada por el PSOE.

¿De dónde salieron estos obsequios tan onerosos? Pues de la generosidad y el amor fraternal que siempre existió entre el Rey Juan Carlos y sus pares árabes. Cada visita de "Estado" al Medio Oriente era ganancia segura. Lavar la cara de los reyes teócratas con cumbres internacionales infértiles, llorar en el funeral del Rey de Marruecos Hasán II, y dejarse agasajar por el Monarca de Jordania a cambio de apertura multilateral hacia Europa son algunas de las "gestiones" que el Emérito debió realizar en agradecimiento.

El Rey Juan Carlos siempre tuvo un cariño especial por los reyes árabes, y éstos siempre supieron corresponder con dinero y atenciones.

Por supuesto, los regalitos no fueron solamente en metálico: fincas canarinas, relojes de gran valor y diseño, los súperconocidos yates “Fortuna II” y “Fortuna III”; y las flotas de automóviles de altísimo octanaje -cuyo paradero se desconoce hasta la fecha-, nunca pasaron a supervisión de Patrimonio Nacional ni menos que menos del Fisco.

¿Cuántos millones de euros han transitado durante 40 años frente a los inexpresivos rostros del Ejecutivo? Intentar arrojar un cálculo aproximado sería temerario, porque en cuatro décadas se puede lograr mucho. No nos asombraría que ni siquiera el propio Rey Juan Carlos tenga un número fijo en su octagenaria memoria, que puede fallar en ocasiones.

No todas las jugadas salieron a pedir de boca para el Rey Juan Carlos: quedó en el exilio, sin familia ni amigos cerca.

Pero el Estado también contribuyó a facilitar las cosas al Emérito: podríamos pensar que al menos sus gastos personales se debitaban de su propio peculio, ¿no?. Pues es un no definitivo: Patrimonio Nacional se hizo cargo del tren de gastos del Rey Juan Carlos a lo largo de los años y esto incluyó por supuesto conquistas: desde Marta Gayá, Bárbara Rey y, por supuesto hasta Corinna Larsen, disfrutaron de regalos, estadías, viajes y joyas a manos llenas.

En el caso particular de Corinna, el medio consultado le dedicó unos cuantos párrafos, especialmente por el caso de la finca ‘La Angorrilla’, en la que estuvo instalada con su hijo para que el Rey Juan Carlos pudiera frecuentarla cuanto quisiera. Se expuso que todas las reformas estilísticas, caprichos y personal a cargo dispuesto para la alemana, fueron pagados por Patrimonio Nacional, o mejor dicho, por nuestras contribuciones ciudadanas a través de los impuestos.

Puede resultar indignante, pero es posible que el Rey Juan Carlos no deba responder por todas estas acciones condenables. Si la justicia lo ampara, ¿quién contra él?.