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No será como su madre, sino como abuela: La Infanta Sofía recibe el mayor legado de la Emérita

viernes, 20 de agosto de 2021 · 05:00

Extrovertidos, ambiciosos por destacar y probarse ante su mayor competencia: los herederos al trono; la creciente fascinación por los segundos hijos de las monarquías reinantes europeas. Desde los tiempos de la Princesa Margarita, hermana de la Reina Isabel, hasta el Príncipe Harry, el errático hermano menor del príncipe Guillermo, todos han tenido este comportamiento como denominador común excepto una: la Infanta Sofía.

Su caso es bastante atípico, y quizás esto tenga su origen en el modelo de crianza escogido por sus padres, los reyes Felipe y Letizia, en el que procuraron desde el inicio formar tanto a la heredera al trono como a la benjamina de la familia a partes iguales.

Mucho más espontánea, simpática y cercana, la Infanta Sofía se está convirtiendo en un activo en alza.

Esta decisión les ha reportado grandes satisfacciones a los monarcas, puesto que se visualiza como un logro impensable que la Infanta Sofía no albergue para sí sentimientos de celos o complejo de inferioridad cada vez que los reflectores apuntan hacia Leonor.

Este tipo de reacciones ocurren cuando desde el seno familiar se establecen diferenciaciones o comparativas entre los hijos, lo que puede generar resentimiento o envidia con el paso de los años y a medida que los infantes adquieren mayor consciencia sobre su entorno y los hechos que los circundan. Quizás la historia de estas casas reinantes e incluso, los hechos vividos entre el mismo núcleo Borbón hayan servido como referente a la pareja real para impedir que esta tendencia se repitiera dentro de su propio entorno.

La Infanta Sofía será la gran sucesora de la Emérita, sin duda alguna.

Al sol de hoy el resultado es más que evidente: mientras que la primogénita de los reyes comienza a sentir sobre sus hombros la gravedad de la responsabilidad histórica que contrajo desde el momento de su nacimiento, la Infanta Sofía se prepara para encarar su propio destino e incluso, ya da muestras de su personalidad que claramente se distingue de la de su hermana mayor.

Lo impensable es que el carácter risueño y la espontaneidad de la Infanta Sofía ha logrado lo que ninguno de sus familiares ha podido hasta ahora: poner de acuerdo a los sectores más antagónicos de la sociedad. Esto se ve reflejado no solo en las opiniones de los afectos a la corona, sino de quienes hasta el momento se mantienen en posición defensiva. Algo similar ocurre con la Reina Sofía, no importa cual sea la opinión que se tenga sobre "Casa Real", si hay algo que rescatar es el trabajo impecable de la Emérita que los españoles siempre agradecen entre vítores y aplausos.

La Infanta Sofía brilla con luz propia y acapara la atención sin proponérselo siquiera.

Ambas, tanto la abuela como la nieta, tienen la capacidad innata para meterse al mundo en el bolsillo: todas las facciones, aún bajo el encanto de la apacible Emérita, ahora consideran a la más pequeña del clan como aquella que podrá encaminar a la monarquía hacia verdaderos aires de cambio: la Infanta Sofía resulta encantadora a los ojos de grandes cronistas y especialistas en materia monárquica como la escritora catalana Pilar Eyre y el polémico tertuliano Jaime Peñafiel. Pueden tener sus reservas con todos los miembros de la Corona, pero basta con mencionar a Sofía y el discurso se dulcifica.

Para muchos, el viaje de la Princesa Leonor hacia el Reino Unido puede catalogarse como el momento más propicio para que la Infanta Sofía pueda mostrar de qué está hecha y nos unimos a esta gran expectativa: dentro de lo más esperado, se contempla poder verla estelarizar algunos actos públicos en nombre de su hermana. No hay razones para no considerarlo, pues la joven tiene todo lo que se necesita para un buen desempeño: preparación, carisma, simpatía y presencia.