ESCABROSO

Ni la Reina Sofía se atrevió a tanto: la gurú de Charlène de Mónaco que siembra el terror en Palacio

Ahora entendemos muchos de los porqués de la Princesa, la magia negra llegó para quedarse.
jueves, 19 de agosto de 2021 · 05:00

Dentro del intrincado sistema de las monarquías imperantes en Europa, los grandes soberanos hasta la actualidad no solo se hacen rodear de los mejores profesionales para conformar sus equipos de trabajo o consolidar matrimonios de cara a los nuevos tiempos para renovar la desgastada fachada institucional. En estos cónclaves familiares, también tienen acto de presencia brujas, adivinos, sacerdotes y líderes esotéricos que brindan un servicio "impagable" a la Corona. ¿Pero quién podía prever que hasta Charlène de Mónaco tiene a su propia espiritista personal?

Así lo confirma la revista "Vanitatis", como también el halo de misterio con respecto a la misteriosa mujer que hace vida en el Principado y ha logrado lo que ningún monegasco ha podido hasta ahora: contar con la confianza total y absoluta de Su Alteza Serenísima mientras opera bajo su sombra.

Charlène de Mónaco cree fielmente en esta numeróloga y es ella quien le dice si debe salir en público o no.

La revista "París Match" intentó dar cacería con los datos de esta sacerdotisa y al menos se ha adelantado para aseverar esta versión sobre la acompañante de la Princesa: 'La temida Dawn Earl es conocida por ser una profetisa sudafricana que sobrevivió a una secta australiana" y, por insólito que parezca, para Charlène de Mónaco su voluntad se cumple sí o sí, siempre.

Un tema escabroso, a juicio de estos medios consultados, es que hay una gran opacidad informativa alrededor de la identidad de esta mujer especialista en numerología. Datos y materiales tan básicos como fotos, su localidad de procedencia, edad, si tiene familia, o cómo conoció a la exatleta no son datos expuestos a las masas, pero su nombre sí figura desde el año 2017 en calidad de "consejera privada de la Princesa" Charlène de Mónaco. ¿Tiene sentido?

Adonde sea que vaya, Charlène de Mónaco no se siente confiada si Earl no la acompaña o al menos le aconseja qué camino debe seguir.

¡Ni hablar de rastrear algunos detalles con los colegas de la prensa local en el Principado! La censura sobre este tema es tan alta, que ni siquiera los periodistas se atreven a extender nada de lo que saben sobre Dawn Earl. ¿Castigo o desinformación? Es imposible de desentrañar esta incógnita, pero alguna de las dos se impone sobre la otra seguramente.

Lo que queda claro es que si algo sabe hacer esta escurridiza adivina, es administrar sus dosis de influencia sobre Charlène de Mónaco: momentos antes de acudir a algún encuentro de tipo oficial siempre la consulta y deja que los números decidan por ella. Si la iluminada no considera pertinente que su clienta deba salir de Palacio, esta definitivamente no lo hará. ¿Pero luego qué sucede con aquellos eventos que contaban con su asistencia? Para ello siempre sirven las disculpas por medio de una bonita carta manuscrita y los ramos florales.

Charlène de Mónaco habría sido prevenida sobre su enfermedad y la utilizó para huir del principado.

Lo interesante de todo esto es que los poderes fenomenales de Earl no parecieron manifestarse para advertirle a Charlène de Mónaco antes de viajar a Sudáfrica que semanas después iba a sufrir una severa infección que la mantendría alejada de su familia por cuatro meses.

Pero como todas las respuestas tienen preguntas para convencer a todos los públicos, el rotaltivo francés asegura que Charlène de Mónaco tuvo dos opciones: desoír las previas advertencias de su numeróloga o utilizar este escenario adverso y viajar con la consciencia de que enfermarse fuera de Mónaco la inhabilitaría de poder regresar por lo pronto a lo que ella misma habría definido como un "pueblo poblado por tiburones y víboras". Cierto o no, por alguna razón la Princesa tiene a esta mano derecha y no puede prescindir de ella.