INSÓLITO

El descaro de la Reina Letizia con sus hijas: desafía las mismas reglas que les hizo acatar por años

Según como la Soberana ve las cosas, solo hay un tipo de norma a seguir, la suya.
miércoles, 11 de agosto de 2021 · 05:00

En Palma de Mallorca, la familia Borbón se distiende al máximo como nunca ocurre durante el resto del año: son estos los días en los que el Rey Felipe, la Reina Letizia y sus hijas, la Princesa Leonor y la Infanta Sofía, se permiten soltar un poco y prepararse con menos carga de trabajo para disfrutar de las vacaciones estivales. Así lo recoge el diario "El Español".

Particularmente, la Reina Letizia se ha robado la atención en el último año. Pasó de ser el miembro de la familia más hierático a adoptar una actitud más cercana, tratable y espontánea de lo que estamos acostumbrados, y a veces choca a la vista. Pero en esta vuelta a Palma de Mallorca en la que la delgada línea entre el trabajo y el ocio a veces se difumina, es cuando se la ha visto como nunca antes: con expresiones de cariño hacia el Rey Felipe y hasta algún guiño de ojos con sus hijas, gesto particular bastante atípico en ella.

Amor con sabor a mar: la Reina Letizia demuestra su vínculo especial con su esposo e hijas.

La Reina Letizia es casi irreconocible si la comparamos a su versión del año 2014, cuando la entonces Princesa de Asturias se convertía de golpe y porrazo, en la nueva Reina Consorte de España, una vez el Rey Juan Carlos abdicó y  su esposo, el Rey Felipe, debió proclamarse. Por aquel entonces, las reglas eran distintas y el rictus protocolar nos mostró una cara muy distinta de la hermética Soberana.

Una prueba de ello fue cuando la Princesa Leonor y la Infanta Sofía tendrían apenas 9 y 8 años. Los dos temas que marcaron aquel momento fueron la cobertura de la abdicación de Don Juan Carlos y la situación paralela que la Reina Letizia estelarizaba con sus hijas por varios minutos de total tensión: las pequeñas sentadas en un costado junto a sus tías, las Infantas, y otras autoridades, balanceaban y cruzaban las piernas un tanto ajenas del acto público, y si lo vemos como era realmente, recordemos que, por muy princesas y todo aquello, seguían siendo muy pequeñas.

La mirada de la Reina Letizia sobre sus hijas habló siempre por sí sola.

En realidad, el gesto infantil pudo haber pasado por debajo de la mesa si no fuera porque la Reina Letizia les hizo el feo atravesándolas con la mirada insistentemente y a la vista de familia, invitados, y cámaras. De las dos niñas, la Infanta Sofía quizás desafió un poco la autoridad de la madre devolviéndole una sonrisa buscando cierta complicidad, gesto que no fue correspondido por la Soberana.

Viendo que las niñas no parecían ceder, la Reina Letizia pasó a fase 2 parental. Si todo fallaba, aún quedaba la última advertencia en forma de código, acatado por sus hijas en seco, al notar que la Monarca cruzaba las manos y las posaba sobre sus rodillas, así que las nenas hicieron lo mismo. La señal era más que clara: "las piernas van juntas, sin moverse de la silla y ya hablaremos en casa".

La presión que marcó la Reina Letizia sobre sus hijas Leonor y Sofía les doblegaba cualquier gesto espontáneo.

Si revisamos el código de protocolo de "Zarzuela", la madre tenía sobradas razones para estar alerta. Las mujeres de la familia real independientemente de la edad -siempre y cuando tengan la suficiente como para entenderlo-, tienen establecido que deben sentarse con las rodillas juntas y espalda recta siempre. Si acaso pueden permitirse cruzar los tobillos por detrás uno del otro y con ello inclinar apenas el cuerpo hacia un lado, pero nunca, jamás de los jamases cruzar las piernas así lleven puesto pantalón.

Pues ahora, en pleno 2021, solo Dios sabe en qué archivo del Palacio quedaron traspapelados aquellos manuales de etiqueta, protocolo y saber estar. La "Monarquía renovada" que nos ofreció el Rey Felipe en su discurso de proclamación, nos permite ver adónde se van las contribuciones ciudadanas, y suponemos que tocar las medallas olímpicas de los atletas, guiños, besos al aire y, por supuesto, cruzar las piernas usando vestidos con abertura, son la señal que todos esperábamos sobre los cambios que aceitan el desgastado engranaje de la Institución.

La Reina Letizia ya no teme saltarse el protocolo real ¿olvidó las reglas o se rebela contra ellas?

Sí, porque desentenderse de los viejos paradigmas es lo nuevo: la imagen institucional flemática y de ranciedad histórica que siempre marco el carácter de las casas reinantes ya pasó de color hasta en "Buckingham", así que en "Zarzuela" donde la cosa no es tan rígida en extremos, los intentos de la Reina Letizia por ganarse el cariño de la ciudadanía a fuerza de simpatía y desenvoltura comienzan a dar buena cosecha.

Y como todo, los cambios van de adentro hacia afuera: la Gobernante pareció entender que encorvarse de vez en cuando no le generará graves problemas lumbares y cruzar las piernas no es un problema de Estado. Al menos en un par de ocasiones recientes ya la hemos visto en plan desenfado: el pasado 1 de agosto durante la clausura del Atlántida Mallorca Film Fest, y en junio, cuando asistió a una reunión del Patronato de la Fundación de Ayuda contra la Drogradicción. ¡Vaya ironía! La posición que alguna vez reprimió a sus hijas frente al país es la misma que ahora ella muestra sin temor y en pleno verano.