A LOS 78 AÑOS

Fallece Raffaella Carrá, la estrella que rompió paradigmas y desafió a la censura con su ombligo

De un modo sutil y casi imperceptible, la italiana usó el pop como forma de protesta.
lunes, 5 de julio de 2021 · 16:58

Este lunes ha fallecido Raffaella Carrá a la edad de 78 años y el mundo entero ha comenzado a plantearse qué será de la industria cuando todos los emblemas de la música, como ella, lentamente comiencen a desaparecer. La angustia popular que se percibe en el ambiente es lógica y absolutamente comprensible, pues la artista representa a una generación con la canción que trascendió todo tipo de barreras y se mantuvo en la cima, aún con el paso de los años; algo que en la actualidad no sucede con las figuras emergentes.

El dolor por el fallecimiento de Raffaella Carrá tiene que ver con lo antes expresado, pero también con la idea de que ha partido una de las primeras voceras de la lucha feminista, de esas que tomaban el micrófono y vociferaban balas para los mandatos patriarcales cuando todavía nadie se identificaba con el movimiento. En este sentido, existe una decena de coplas alusivas, todas las que configuraron su repertorio y que de algún modo consolidaron su identidad como mujer de avanzada.

Raffaella Carrà.

La intérprete de “Hay que venir al sur” en esa canción particular hablaba de las “muchas experiencias” íntimas que había tenido a lo largo de su vida y de que, a fin de cuentas, lo más importante era hacerlo “con quien quieras tú”, si el objetivo es conseguir el mayor placer posible. Otro de los hits más reconocidos de Raffaella es “56-56-456”, titulada así en modo figurativo por el número de teléfono de su amante, ese que no paraba de marcar hasta que, cansada de la espera, decidió colgar el tubo y emplear sus dedos para un fin más útil y menos dependiente.

Siempre con elocuentes metáforas, Raffaella Carrá se animó a decir todo aquello que muchas pensaban. Y lo hacia de un modo disfrazado de ingenuidad, probablemente porque nadie esperaba canciones de protesta y reivindicaciones de parte de una muchacha que lucía como una “mujer fatal” y que pertenecía a un género musical que, generalmente, se pensaba para la diversión y las fiestas y no para contextualizar reclamos sociales imperantes, como sí lo es el rock o algunos estilos de baladas. Como si todo lo anterior fuese poco y no demasiado convincente de lo transgresora que fue, basta agregar que la artista fue la primera mujer en mostrar el ombligo en la televisión italiana, un hecho para el que tuvo que enfrentarse nada más y nada menos que al Vaticano, pues desde allí bajaban las normativas para el contenido de entretenimiento a difundir en las pantallas chicas.

Raffaella Carrà enseñando su mítico ombligo.

Raffaella Carrá fue la primera en poner sobre la mesa la posibilidad de que las infidelidades podían darse hacia personas del mismo género, tal como plasmó en su canción “Lucas”; y su lucha hacia las normas pacatas de la Iglesia Católica fue tan disruptiva que fue la única capaz de entrevistar a Teresa de Calcuta vestida con transparencias y cristales de Swarovski. Esto último es un dato más que relevante, pues ejemplifica con total claridad que más allá de llevar la delantera en decenas de tópicos que sonaban fuerte, tenía un carisma que la convertía en un ser cautivador, justo lo contrario a lo que suele ocurrir con los personajes que disfrutan de ir contra la corriente.

“Yo no cantaba solo con las cuerdas, sino con la cabeza, el cabello y la libertad del cuerpo. Era una liberación sexual feminista rock, no como género musical sino como filosofía. El rock está en mi cuerpo, aunque cante cosas sencillas, menos duras. Lo importante es la fuerza”, manifestaba Raffaella Carrà en una entrevista (y es exactamente eso lo que extrañaremos de ella).