CONTROVERSIA

La crónica de un divorcio anunciado de Charlene de Mónaco, entre ensayo de separación y rinocerontes

Cumplida su década junto a su esposo Alberto, también se venció el contrato que mantenía a la sudafricana a su lado.
domingo, 4 de julio de 2021 · 16:14

Mensajes afectuosos, visitas inesperadas a Johannesburgo, un video conmemorativo de una década de unión ininterrumpida entre Alberto y Charlène de Mónaco no han sido suficientes para desvirtuar en la mente colectiva el anuncio prevenido de un divorcio en puertas.

Dicen que todo lo que empieza mal termina mal y éste podría ser el caso de Charlène de Mónaco. Si recordamos el capítulo de cómo transcurrió el día de su boda aquel 2 de julio de 2011 en el que la ex nadadora brilló como nunca en su vestido de novia, pero no dejaba de llorar y conducirse hacia el altar con la cabeza baja. La apodaron "la novia más triste del mundo" y 10 años después parece que su semblante ha cambiado un poco o nada.

Sólo dos cosas pueden devolverle la sonrisa a la Princesa monegasca: su país natal Sudáfrica y sus hijos Jacques y Gabriella, producto de su matrimonio con el Príncipe Grimaldi. Del resto, todo lo demás que tenga que ver con sus deberes y obligaciones como Consorte, podrían valerle menos. En este período, ha sabido cómo hacerse su propio espacio y relativamente hacer lo que le venga en gana. Esto va desde raparse el cabello, no asistir a la mayoría de los actos representativos, con la excepción de unos cuantos eventos, pero tener una agenda de compromisos propios y viajar fuera del territorio del principado de vez en cuando y de cuándo en vez.

El título de "novia triste" hasta ahora solo lo ostentan Charlène de Mónaco y Máxima de Holanda.

Han pasado más de 5 meses desde la última vez que Charlène de Mónaco fue avistada junto a su esposo en el principado: esta ocasión fue su cita imperdible para conmemorar el día de la festividad de Santa Devota, y tal como otras citas, vuelve a hacer lo mismo. Se queda por breves instantes y luego desaparece. Para los fotógrafos que cubren la fuente de "Casa Real" casi rodearla a fuerza de flashes es la única manera de obtener material fotográfico suyo pues no se sabe cuándo volverá a aparecer nuevamente. Por ello, la prensa le adjudicó un nuevo título "la Princesa fugitiva".

Esta actitud por supuesto le ha traído problemas con otros miembros de la Familia Real, y un caso contundente es la tirantez existente entre la sudafricana y su cuñada, la espectacular Carolina de Mónaco, eterna musa del desaparecido diseñador Karl Lagerfeld y por siempre embajadora de la casa Chanel. Una de las mayores molestias que la hermana de Alberto carga contra Charlène de Mónaco, tiene que ver con su carga de compromisos, redoblados casi al doble gracias a las decisiones de la princesa, quién no parece muy interesada en tomar parte activa de las obligaciones que le corresponden a su título.

Detrás de todo el brillo y su imagen impoluta, siempre Charlène de Mónaco guarda la misma expresión de tristeza.

A nivel de pareja, las cosas entre Charlène de Mónaco y su esposo Alberto siempre han estado enmarcadas entre las dudas y el recelo. Al tiempo que se confirmaba de forma oficial una severa infección, que aqueja aún a la Princesa y la mantiene recluida en su país natal después de oficiar una campaña en contra de la caza furtiva contra los rinocerontes, los rumores de deslealtad de su Alteza serenísima contra el Príncipe, nuevamente resurgieron y la verdad siempre la duda estuvo allí: hay quienes dicen que la infidelidad entre los esposos va a partes iguales.

Esto explica para algunos, porqué mientras Alberto pasa la mayor parte del año en Mónaco presidiendo el comité olímpico internacional y dedicando sus esfuerzos a preservar el medioambiente, Charlène de Mónaco permanece fuera del territorio monegasco y prefiere la calidez de su país de origen donde edificó una fundación que lleva su nombre y cuya misión y visión están al 100% enfocadas en la preservación de los recursos naturales de su país, gesto que parece no tener con su segunda nación.

Solo Jacques y Gabriella logran que su madre, Charlène de Mónaco recupere su sonrisa.

Si lo vemos en detalle, esta relación entre los Príncipes no resulta la más ortodoxa que se conozca. De hecho, se ven mucho más disfuncionales qué otras parejas que conocemos. Ahí tenemos casos tan simples como el del Rey Felipe y la Reina Letizia, Harald y Sonia de Noruega e incluso, por absurdo que parezca, el Rey Juan Carlos y la Reina Sofía quienes no tienen vida en común pero su unión matrimonial prevalece.

En cuanto además de orden jurídico y legal, siempre se habló de la existencia de un contrato prenupcial elaborado a petición de Charlène de Mónaco y firmado de inconformidad por el Príncipe Alberto. Se supone que ella debía comprometerse a permanecer junto a él al menos 5 años y darle un heredero. Pues ya han transcurrido 10 y la descendencia ocurrió por partida doble. ¿Qué es lo que podría impedir ahora que la pareja se separe?

Hay quienes hablan de la incapacidad de Charlène de Mónaco de separarse de sus pequeños hijos, e incluso algunos entusiastas prefieren pensar que la costumbre y el amor que alguna vez sintió la pareja es lo que les permite mantenerse juntos. Si bien las mariposas en el estómago ya no estarían allí, al menos el sentido de familia, respeto y la conciencia plena de su deber mutuo frente al pequeño país han sido más que suficientes para mantener consolidado el dudoso matrimonio.